viernes, 2 de diciembre de 2016

RECORDANDO NUESTRA INFANCIA: MORAS, PIRUCHOS Y BORONAS (5)



Marcos Merino, no podía dejar de recordar las andanzas de los chavales por las huertas y jaros de la Villa y sobre todo en las afueras.

En la época de verano abundaban las moras y piruchos, pero los mejores estaban lejos de nuestras estaturas, como el refrán de "zorra y las uvas”. Esta dificultad la solucionamos con un artilugio formado con la puntera de una caña de pescar, un cepo de pájaros cerrado con tela o red amarrado a la caña en un extremo y con cordel para abrir el cepo. De esta manera se apresaban los mejores racimos de moras y piruchos. También “caía" alguna fruta cercana de los cerramientos de las fincas, como el caso del melocotón.
En las proximidades del Rio Ballonti había una huerta cerrada con alambre de espino y con la maleza se hacía una barrera tupida. En el centro del cerco habida un melocotonal joven con un melocotón de exposición, lo contemplábamos un día y otro y como iba madurando. Con el cepo y la caña con las que cogíamos las moras y los piruchus se lo apañamos repartiendo a mordiscos el manjar. Estando todavía allí con nuestro reparto llego el aldeano y empezó a jurar y a rascarse la cabeza, de cómo demonios le habían podido robar el melocotón sin dejar huella alguna sobre la tierra trillada.
También debo recordar cómo empezábamos a fumar con la panoja de la espiga del maíz, después de "apañar" el papel del fumar al padre. También solíamos hacer un calentin en la campa de San Roque donde se asaba alguna patata y espigas de maíz que se "apañaban" de las huertas.
Cuando se disponía de algo de carburo, con una lata de conserva se hacía un orificio en el fondo clavando la boca de la lata en la tierra. Se hacía hermética con arcilla ablandada, el carburo producía gas y aplicando un papel encendido amarrado a un palo se originaba la explosión lanzando al aire lata y arcilla.


jueves, 1 de diciembre de 2016

LA SOLEDAD DE LA VIDRIERA DE LA PASIÓN


Hace unas fechas, tras un funeral, dirigí la vista a la vidriera que se encuentra en la actual Capilla de Salazar, que hasta antes de la remodelación de la Basílica de 1994, se conocía como de la Dolorosa. Estuve intentando identificar los elementos que figuraban en ella, pero dado su pequeño tamaño y la falta de luz exterior, me resultó difícil pasar del pergamino con el INRI y tal vez la escalera.
Consultados Javier López Isla y Jose Mari Ruiz, de la Asociación de Amigos de la Basílica, me han facilitado la fotografía que encabeza esta entrada y en ella ya vi con claridad que se trataban de elementos representativos de la Pasión. A su derecha, el citado pergamino que según tradición colocaron en la parte superior de la Cruz con las iniciales de IESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM (Jesús de Nazaret rey de los judíos), como explicación de la causa de la condena a muerte; y tras él, la escalera que usaron en el descendimiento; en posición vertical, la lanza con la que traspasaron el costado de Cristo, así como la esponja atada a una caña con la que le dieron a beber vinagre. Según parece, no se trataba de vinagre de aderezo sino de una especie de mosto ácido y agrio que solían tomar los soldados romanos como bebida, tal vez con la intención de reanimarle y evitar una muerte rápida o tal vez lo contrario, pues según una antigua creencia, la muerte de un crucificado se aceleraba al darle de beber. Algunas versiones hablan de vinagre y hiel.  
A su izquierda, vemos en primer término un jarrón que bien pudiera haber contenido el vinagre. Javier López Isla me apuntaba que pudiera ser “el tarro de las esencias” con las que amortajaran el cadáver. Cualquiera de las dos versiones cuadra con la pasión y muerte de Jesús. Tras él, el flagrum o flagelo con el que azotaron a Jesús y la caña que a modo de cetro como “rey de los judíos”, le dieron mofándose de Él.
Llegados a este punto, hay dos elementos cruciales que se echan en falta y son la cruz y la corona de espinas. La explicación estaba unos metros más abajo, ya que esa vidriera seguramente formaba parte de la donación que hicieron en los primeros años del siglo XX, Félix Chávarri y su esposa Ángela Mier, según unos autores, o la familia Retuerto según un documento que estamos intentando localizar. Sea quien fuere, estos donaron el retablo neogótico, seguramente obra del taller Larrea-Basterra, en el que se representan varias escenas de la Pasión, tapando con él el sarcófago del que ya hablamos en una entrada sobre heráldica. La talla de su derecha, muestra a Jesús cargando la cruz camino del Gólgota y la de su izquierda, la escena de la oración del huerto con Cristo arrodillado ante el ángel que sostiene una cruz y que le confortó en aquel duro momento previo a su prendimiento. Todo ello coronado por una talla en relieve de la Piedad, con María sosteniendo el cadáver de Cristo, y sobre ellos, el paño de la Verónica, mostrando la faz de Cristo con la corona de espinas.
Este retablo mostraba en la calle central la imagen de la Dolorosa, que lamentablemente fue sustituida por la Inmaculada en la operación de traslado a la antigua capilla de la Inmaculada, reduciendo el tamaño de la mesa del altar y eliminando la zona del retablo en la que se exponía el Cristo yaciente articulado, dentro de una urna de cristal, perdiendo así el retablo  el sentido temático de la Pasión de Cristo. Esta es una de las muchas  “intervenciones” que causaron estupor a muchos portugalujos.
Cuando se retiraba la urna para introducir el Cristo en el Sepulcro de las procesiones de Viernes Santo, quedaba a la vista parte del sarcófago de piedra que hoy en día podemos contemplar en la capilla.
De esta forma, todo el conjunto ha quedado diseminado. La vidriera solitaria en su sitio, el retablo en la nave de enfrente con otra imagen, la Dolorosa en el museo de la Basílica y el Cristo yacente, ¡vaya usted a saber!, ya que se deshicieron de él alegando que estaba apolillado.
JOSÉ LUIS GARAIZABAL

 Fotografías: Javier López Isla - Jose Mari Ruiz (2015), Miguel Ángel Casado, Xabier-Loyola Martínez Bilbao (1988) y Jose Luis Garaizabal (2016)

Bibliografía: Portugalete y su pasado religioso (1994) y Portugalete y su basílica de Santa María (1994) e Iglesia de Santa María de Portugalete – Capilla de la Dolorosa (1988)  


miércoles, 30 de noviembre de 2016

RECORDANDO LOS JUEGOS DE LA INFANCIA (4)



Siguiendo con los juegos infantiles, Marcos Merino Martínez, nos dice que no puede olvidar las goitiberas, “con las que nos gustaba competir y las carreras que hacíamos”.

“Las goitiberas, podían tener tres o cuatro rodamientos. Las de tres rodamientos eran pequeñas, el último rodamiento que compré me costó 2 pesetas, y era para manejar uno solo. Se ponía un rodamiento delante en un taco de madera y dos atrás, después sobre estos ejes se ponían las tablas para el asiento y la palomilla, para dirigir la goitibera con los pies.
Buenas carreras competíamos desde San Roque hasta el Cristo, y cuando la goitibera era de cuatro rodamientos con varios compis, las carreras eran desde el Cementerio hasta el rio Ballonti. El único automóvil que nos solíamos encontrar era el de un médico de la zona minera que venía a Portu para su consulta.
"Trompa". Había dos clases de trompas, las gordas y panzudas que lanzábamos con fuerza y se cogían con la mano, y cuando estaban bien domadas se lanzaban sobre una chapa. Las otras trompas eran de forma picuda con clavos más largos y afilados que se tiraban contra otra trompa que estaba en el suelo para mellarla.

"Canicas y chapas". Nuestra materia prima estaba en las dos fábricas de gaseosas instaladas en nuestro entorno la de "Sirimiri" y la de "Berriatua". Se fabricaban dos clases de gaseosas unas con tapón metálico y otra con canica. Después de lavadas las botellas se echaba con un embudo una medida de jarabe químico, se introducía en una máquina para el llenado del agua y el gas carbónico. En las primeras normalmente no sucedía nada, pero en las de canica a pesar del gran espesor del vidrio de la botella, con alguna frecuencia explotaba con estruendo. 
"Sirimiri" los domingos por la mañana, todos reunidos se hacían las cuentas de las ventas de la semana y alguna vez me soltaron una peseta por las ayudas prestadas en el llenado del jarabe de las botellas. 
Estas chapas y canicas servían para todo, carreras sobre circuitos de tiza, pititacos, a taco y palmo, etc.” 

martes, 29 de noviembre de 2016

RECORDANDO LOS JUEGOS DE LA INFANCIA (3)



Continuamos con los recuerdos de infancia de Marcos Merino en los años de posguerra en la Villa.

“Dos juguetes comprados he tenido en mi niñez. Una escopeta con dos cañones para disparar pistones, me la compró mi madre por 0,95 pesetas, después de bien pasados los reyes (hoy lo llamamos rebajas) y el otro juguete fue un triciclo que me duró tanto, que al hacerme mayor, las rodillas me pegaban en el manillar y ante mis quejas lo tuvimos que jubilar.
Volviendo a los otros juegos, "Txorro Morro" era uno de los más habituales. Se formaban dos equipos y un ama. Un equipo se colocaba debajo a lo "Burro", apoyando la cabeza en el regazo del ama y el otro equipo saltaba sobre los primeros. Cuando todos estaban encima el ama cogía un dedo del primero de arriba y preguntaba ¿Txorro, Mono, Piko, Tallo, Ke? y el de abajo elegía uno y si acertabas se cambiaban los tumos o también cuando por el peso se derrumbaban los de abajo.
El juego de "Pala y palillo", consistía en una pala de madera, más o menos rudimentaria y un palillo, que era un trozo de rama afilado por ambas puntas. Se pegaba con la pala a una de las puntas saltando el palillo y al vuelo le arreabas al palillo, lanzándolo lo más lejos posible y el que lo hacía era el que ganaba.
También jugábamos al “balón" con un manojo de periódicos amarrados con cuerdas y a "pelota a mano" en el pórtico de la iglesia de Santa María (pelotas artesanales hechas con la lana que “apañábamos” de los ovillos de nuestras madres).
“Tiragomas” con una horquilla de madera de algún árbol y con la badana de algún zapato viejo, alambre de cobre y gomas de neumático de deshechos de algún garaje. El fin de los tiragomas era matar pájaros pero normalmente con poca fortuna. Quien conseguía un trozo de goma tenía un buen tesoro para canjear por otra cosa, un buen trueque.


lunes, 28 de noviembre de 2016

EL CAMPEONATO INFANTIL DE FÚTBOL INTERPARROQUIAL DE 1968



Hay muchos portugalujos que recuerdan este campeonato infantil que las distintas parroquias de Portugalete organizaron en 1968. En otra entrada ya nos enviaron una foto de uno de aquellos equipos, Los leones de Bailén, que volvemos a recoger bajo estas líneas.
Hoy con distintos boletines que repartían los viernes recordamos algunos aspectos del mismo.
Participaron 18 equipos que jugaban en tres campos de fútbol: En el poblado de la Babcook Wilcox, en el Colegio de los Agustinos y en el Colegio de Santa María. El número de chavales rondaban los 200.
El torneo empezó en febrero y acabó en mayo, con un reglamento en donde entre otras reglas encontramos que las sanciones del árbitro podían ser de suspensión de 10 minutos de juego hasta varios partidos.
Por los citados boletines podemos señalar los distintos equipos y algunos de sus componentes, que aparecen en algunas reseñas de los partidos, aunque debido al estado de las fotocopias algunos nombres tengan erratas:
 Los leones del Pedrusco: Pereiro, Alberto, Vadillo, Abad, Mariano,…
Bianchi: Ortiz, Laurrieta, Canes, Chiqui, Fernández, Sanz, Armolea, Luis Mari, Juveto,…
Juventus: Arieta, Salazar, Juanjo, Arana, Samaniego, Fermín, …
Cachorros del Athlétic: Buceta, Santiago, Carmelo, Vázquez, …
Zubeldia: Maruri, Arrieta, Langarica, Vaquero, Mazo, …
Kaikus: Manuel, Tapia, Villasate, Arcenillas, Julian, Ramón, Hierro, Francis, Illera, Alday, …
Leones de Bailén: (Se pueden ver a pie de foto)
Bianchi Chiqui: Sáez, Jabalina, Juan Cruz, Esteban, Chiqui, Francisco, …
Estivaliz: Moreno, …
Merengues: Infante, Chamosa, Alberto, Urioste, Romero,…
Cachorros del Pedrusco: Castor, Cortés, Juanito, José Luis, Carrasco, Llamosas,…
Ranger:
Los parroquianos: Zamorano, Sánchez, Garabieta, …
Cachorros del Instituto: Gil, Arce, García, Diez, Lucio, Arrizabalaga,…
Los Ángeles: Carlos, Angel, Mateo, …
Los salvajes: Alipio, Cheche, Román, Ildefonso,…
Racing: Germán, Goitia, Ropero, Pastor,…
Los acólitos: Ordoñez, Cervera, Angel, …
Los gogorras: Casto, Marcos, Mellizo, Gil, Bonilla, Carlos, Jesús, Juan, Toño, Supervia,…
El día de jueves santo, una selección de todos ellos jugó un partido contra el Zorroza, ganando por 4-2. En la alineación figuraban: Achutegui, Manolo, Alday, Arieta, Carmona, Jerez, Villanueva, Salazar, Zamorano, Ordoñez, Juan y Juanjo.
El 1 de mayo se volvió a jugar en el campo del colegio Santa María, figurando entre los convocados: Mendioroz, Manolo, Alday, Arieta, Carmona, Jerez, Puente, Salazar, Zamorano, Ordoñez, Juan, Juanjo, Achutegui, Gallareta, Romero, del hoyo, Supervia, Cortés, Jesus, Pereira, Beristain, Verdejo, Maruri, Castañeira, Jorge, Palacios y Bonilla.
En mayo, ya en las últimos partidos, la clasificación la encabezaban Los leones de Bailén, Leones Pedrusco y Juventus y entre los máximos goleadores estaban Primi, de los Leones de Bailén, Berto, de Los leones del Pedrusco, Maruri del Zubeldia, y Arce del Instituto.
Finalmente recogemos una selección que aparece a final del torneo:
Porteros, José Luis, Mendioroz, Achutegui, Gutierrez.
Defensas, Alday, Arieta, Pinto, Carmona, del hoyo, Jabalina, Romero.
Medios, Jerez, Puente, Jesus, Cortés, Langarica.

Delanteros, Salazar, Maruri, Ordoñez, Juanjo, Beristain, Pereiro, Zamorano, Sáez.




viernes, 25 de noviembre de 2016

RECUERDOS DE NIÑEZ: LOS BOMBARDEOS DE LA GUERRA CIVIL (2)



Seguimos recuperando los recuerdos de niñez de Marcos Merino Martínez (1930-2012), esta vez relacionados con los bombardeos durante la guerra.

"Nos situamos en la primavera del año 1937 en plena guerra civil. Próximos a la entrada de las tropas nacionales. Por esas fechas padecíamos bombardeos de la aviación alemana y para protegernos buscábamos refugio en el túnel del ferrocarril entre Portugalete y Santurce.
Si los días eran oscuros y lluviosos permanecíamos todo el día en el Muelle Viejo, próximos a la boca del túnel. Al oír la sirena anunciando un próximo bombardeo (una pitada larga indicaba precaución, la aviación enemiga había entrado en territorio de la República, tres pitadas cortas los aviones estaban muy próximos y una pitada larga, el peligro había pasado) buscando refugio rápidamente dentro del túnel, prácticamente a oscuras.
En el centro del túnel a la derecha entrando por La Canilla, había un ensanchamiento que se comentaba que era para una estación subterránea para el tren. Allí solíamos llegar con alarmas prolongadas.
Al pasar el peligro volvíamos al exterior a pasar el resto del día en espera de la llegada del atardecer para regresar a nuestros domicilios.
En los días con buen tiempo realizábamos el mismo “esparcimiento” en la otra boca del túnel en Peñota (nombre originario por la gran roca que existió en ese lugar que tuvo que ser volada para construir el relleno entre Portugalete y Santurce) y aprovechábamos para estar tomando el sol en la playa.
A medida que se acercaba el ejército nacional, los domicilios y la parte baja de Portu se hizo peligrosa, por lo que buscamos refugio en la parte alta, en casas de piedra y en la iglesia de Santa María.
En la madrugada, de tres a cuatro, del día 17 de junio de 1937, estando durmiendo en el chalet de la familia Retuerto, en la parte alta de General Castaños, nos despertó una fuerte explosión al ser volada la plataforma trasversal del Puente Colgante.
Muchas madres con sus hijos, nos refugiamos en el Hospital de San Juan de Dios, que tenía pintado el tejado con la Cruz Roja, para evitar los bombardeos. En este lugar fue donde entraron los nacionales y nos dieron unas hogazas de pan blanco.

Al volver a casa por el Cristo y cruzar las vías del tranvía, había 3 ó 4 falangistas, con camisa azul y un brazalete y con la mano en alto teníamos que gritar “Arriba España”.


jueves, 24 de noviembre de 2016

SORPRESAS DEL PALACIO LEXARZA

Tras corregir la entrada de ayer en que José Luis Garaizabal Flaño analizaba la fecha de la “plaza de los cerdos”, recogemos hoy otro de sus trabajos que teníamos pendiente:

En  la última visita cursada al palacio Lexarza, que como ya escribimos en una de las entradas sobre heráldica, fue construido por el matrimonio formado por  Santiago Martínez de Lejarza y Escarzaga (1815, Galdames) y Antonia de las Rivas y Ubieta (1820, Gordejuela). Estos decidieron trasladar su residencia a Portugalete desde Galdames, edificando en 1853 este palacio en el centro de la finca que se conoció inicialmente como “Villa Antonia”, luego “Lexarza” y hoy, “Parque Ignacio Ellacuría”.
Hasta ahora, no conocíamos ninguna imagen de ellos, pero gracias a la amabilidad de la Secretaria de Dirección de UNED-Bizkaia, (que además nos ha permitido realizar todas las fotografías que aquí mostramos) hemos tenido la oportunidad de admirar los dos retratos que se han recuperado del olvido y que debidamente restaurados y enmarcados, aunque muestran las huellas de haber estado enrollados y abandonados en un armario durante años, lucen en el acceso a la Sala de Juntas situada en una suntuosa estancia con una chimenea de piedra espectacular. En ninguno de los dos aparece la firma del autor. No tenemos la seguridad absoluta de que se traten de Santiago y Antonia, pero por la vestimenta y al hallarse guardados en el palacio, nos aventuramos a presentarlos como tales. Él, parece lucir un alfiler en el nudo de la corbata con una M (¿Martínez?). No creemos que se trate de alguno de sus hijos y esposas, ya que José María y Francisco Martínez de las Rivas, lucían unas imponentes barbas y vivieron de adultos fuera de Lexarza.
Ya dijimos que la familia de Santiago provenía del barrio Lejarza, en Güeñes, en el que se levantaba una casa solariega con el escudo familiar, hoy en día derribada y con su escudo en paradero desconocido. La encontramos en el descansillo superior de una majestuosa escalera, desde el que podemos deleitarnos con una preciosa vidriera en cuyo centro se distingue la casa mencionada de los Lejarza con un árbol desnudo de hojas en primer plano y sobre el balcón, el escudo, cuya copia figura en la fachada del palacio portugalujo. Esta vidriera está situada en la fachada que da a la UNED y la recogemos bajo estas líneas junto con la imagen de la torre de Güeñes en blanco y negro publicada en la Enciclopedia Auñamendi.
La tercera sorpresa, la constituye la magnífica escalera, que en su tramo inferior hasta llegar a la vidriera, es de madera tallada en su totalidad, destacando los leones y las águilas que coronan los montantes de la barandilla. 
Existe otra escalera a partir de aquí, pero su barandilla es de hierro forjado. Sobre ella, una claraboya con una vidriera en cuyo centro aparece una nave a vela, con una bandera con la cruz de San Jorge. La escalera principal con sus leones y esta vidriera la recogemos en las fotos de la derecha.