martes, 6 de septiembre de 2016

LA GUARDIA MUNICIPAL EN 1972 Y SU JEFE ANTONIO LINDOSA




Tras la entrada de ayer, Tasio Munarriz, que esperamos que esté totalmente recuperado, nos envía una carta denuncia que un grupo de 16 guardias municipales envió al alcalde sobre la actuación de sus jefes encabezados por Antonio Lindosa.

En el trabajo que ayer publicamos de Roberto Hernandez Gallejones, al llegar a esa época señala:
En 1972, un documento nos dice que el Cuerpo o Departamento de Vigilancia y Seguridad, se distribuía así: el Sr. Armendáriz como jefe, el subjefe Antonio Lindosa, los dos cabos señores Vega y Granadero, y el resto de los agentes. Los servicios de noche estaban compuestos de 12 agentes, bajo la directa autoridad de Lindosa y de los cabos. El cuerpo diurno estaba engrosado por otros 12 miembros.
Como es sabido, la actuación, y poderes que detentaron Antonio Lindosa Seibane y sus acólitos, fueron muy discutidos durante la etapa de agonía del régimen franquista. Los agentes municipales más honrados, neutrales y menos politizados, se vieron perjudicados (algunos fueron cuasi-expulsados, y otros relegados), por el notable autoritarismo de la época, encarnado en tales y tan polémicos personajes. En estos años, se llegó a confundir una función de represión política, con otra, la que es propia de un servidor público, protector de personas y haciendas. La policía, en vez de asegurar paz y tranquilidad a los ciudadanos, les atemorizaba, reprimía sus ideologías diferentes a la oficial y sus manifestaciones de todo tipo, granjeándose la hostilidad abierta o pasiva de la población por su equívoco comportamiento. De todas formas, siempre acontece igual: por las fechorías de cuatro, se tributa una descalificación a la mayoría.


Consideramos que la citada carta de los 16 municipales es un extenso documento de interés para entender aquellos años, del que se nos ha quedado grabado un párrafo sobre la actuación de Lindosa, "lo hemos visto cómo en algunas ocasiones ha golpeado brutalmente a personas inocentes o, al menos, no merecedoras de tales inhumanos y crueles tratos, las ha sometido al más duro castigo físico, golpeándoles repetidamente y con saña, hasta conseguir que hombres en todo el sentido de la palabra, se descompusieran y excrementaran por las piernas abajo, hasta salirles el excremento por los pantalones y caer al suelo", por lo que hemos procedido a incluirlo en la Biblioteca Digital Portugaluja, donde se puede consultar integro, pinchando aquí.

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