viernes, 30 de septiembre de 2016

jueves, 29 de septiembre de 2016

miércoles, 28 de septiembre de 2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

domingo, 25 de septiembre de 2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

FOTOGRAFIAS PORTUGALUJAS. LA GENTE DEL OJILLO




Con motivo de un viaje del que dirige este blog y para evitar que nuestros seguidores habituales no pierdan la buena costumbre de abrirlo todos los días, hemos recogido una docena de fotografías de nuestro archivo, que esperamos que puedan llegar correctamente.
esta de hoy puede ser una muestra, aunque no lleven nombres o fechas.
 Si alguno se anima, puede añadir en comentarios la información de que disponga.

jueves, 22 de septiembre de 2016

ANECDOTAS DE NUESTRA HISTORIA: LA MORALIDAD EN LOS BAÑOS



Recogemos hoy dos documentos curiosos como son el bando del alcalde republicano Cándido Busteros en el verano de 1936, (AHMP C318 N6) y la pena de 24 horas de cárcel por bañarse desnudo el verano siguiente de 1937, ya en plena guerra civil (AHMP C330 N19).

Sin comentarios.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

PORTUGALUJOS EN EL NAUFRAGIO DEL VAPOR ICIAR (17.4.1936)



 Un expediente municipal del Archivo Histórico (C324 N13) de 1936 lleva por título: “relativo a la felicitación y recompensa acordadas en homenaje a los vecinos que participaron en los trabajos de salvamento de los tripulantes del vapor ICIAR naufragado en el rompeolas del puerto exterior”. En él se citan los nombres de los homenajeados, y para que conste como recuerdo, los hemos recogido junto a las fotos del naufragio.

El relato del naufragio lo hace Manuel Torres Goiri, en su Aproximación a la Historia del Salvamento de Náufragos en el puerto de Bilbao:
El Iciar, de 485 toneladas de Registro Bruto, era un pequeño y viejo vapor de cabotaje dedicado al transporte de carbón y mineral entre los puertos del Cantábrico.
Había salido con destino a Gijón y cuando todavía se hallaba al abrigo del rompeolas de Santurtzi, comenzó a descargar un chubasco de granizo acompañado de fortísimo viento Norte, que lo hizo embarrancar en los bloques del rompeolas.
Comenzó a sonar el silbo de vapor y se lanzaron varios cohetes luminosos en demanda de auxilio.
Desde Algorta un vaporcito de practicaje fue el primero en llegar encontrándolo seriamente dañado y recomendando realizar la operación desde tierra, pero como el acceso por el rompeolas, rebasado por las olas, era muy peligroso se recurrió al remolcador Ayeta Mendi, que dado el poco calado de la zona tocó fondo.
Dos tripulantes murieron estrellados contra los bloques mientras el resto se mantenían en el castillo de proa o amarrados a lo alto del palo de proa.
Fueron llegando distintas embarcaciones de Portugalete y Santurtzi, así como miembros de la Junta de Salvamento de Portugalete y entre todos, en medio de fuerte viento y golpes de mar, consiguieron rescatar a los náufragos y trasladarlos a Portugalete.

El Iciar quedó partido en dos pedazos y sumergido en su práctica totalidad.

martes, 20 de septiembre de 2016

LA PLAZA DE LA RANCHERÍA O DE LOS CERDOS



Viendo las fotos que hoy recogemos, queremos explicar porqué hace 80 años se denominaba popularmente a la plaza de la Ranchería como "la plaza de los cerdos".
Nos lo cuenta Mariano Ciriquiain en un escrito del 18 de mayo de 1936 dirigido a la Junta Vizcaína de transportes que se interesaba por las ferias que se celebraban en la Villa:

Desde tiempo inmemorial, se viene celebrando en esta Villa y en la Plazuela de la Ranchería de la misma, una importante feria de ganado de cerda que tiene lugar todos los domingos del año. A él, único en el contorno, acuden desde distintas poblaciones cuantos labradores y personas se dedican a la cría de esta especie y a la compra venta de estos semovientes, verificándose por tanto numerosas transacciones ya que por este ferial se proveen de ellos, cuantos como antes se ha dicho, se dedican a la cría y reproducción de tal especie en muchas leguas a la redonda.


Tendríamos que añadir que en los años 30 en la Villa había dos sociedades de ganado de cerda, “La Florida” y “San Cristóbal”, cuyos presidentes eran Secundino Centeno y Fructuoso Varona y que se producían numerosas quejas al ayuntamiento por las trampas que se daban en las transacciones, y por los problemas con la castración de los cerdos por personas no autorizadas, exigiendo una mayor vigilancia por parte del veterinario.





lunes, 19 de septiembre de 2016

RECOGIDO DE LA PRENSA: RAMON BIKUÑA


En el CORREO de la Margen Izquierda de ayer apareció este artículo de un personaje portugalujo que en diversas ocasiones hemos tratado en este blog.
Sobre su biografía ver la entrada de su ficha enportugalete.com y el artículo de Joseba Aurrekoetxea: (Pinchar).

Sobre su escudo es recomendable ver la entrada de José Luis Garaizabal (Pinchar).

viernes, 16 de septiembre de 2016

JESUS ASTONDOA MARTINEZ (1897-1975)



Como ya anunciamos en su momento, tras incluirlo en el Diccionario Biográfico Portugalujo, la ficha de Jesús Astondoa Martínez, fundador el centenario astillero, ha llegado a todos los hogares portugalujos a través del periódico gratuito enportugalete.com.

Siguiendo nuestra costumbre y como tenemos seguidores que coleccionan este formato, lo recogemos hoy aquí, recordando que el libro que se publicó hace unos meses sobre la historia de Astilleros Astondoa, se puede consultar en la Biblioteca Digital Portugaluja (pinchar).

jueves, 15 de septiembre de 2016

LA FLOTA PESQUERA PORTUGALUJA EN 1935



En el AHMP (C317 N63) se conserva un estadillo firmado por el alcalde el 13 de febrero de 1935 relacionando la flota pesquera de este puerto.

Se componía de 12 embarcaciones a gasolina, figurando en la columna de “propietario o armador” los siguientes:
Pertenecientes a la Cofradía de San Nicolás:
Manuel Miranda Iglesias (domiciliado en Zomillo, 4)
Dionisio del Campo Criado (Manuel Calvo 12)
Avelino Jesús Iradi (Galan 15)
María Moral Santa Cruz (Manuel Calvo 10)
Juan Peñarredonda Conde (Coscojales 1)
Antonio Garrido Gutiérrez (Sabino Arana 20)
Ángel Alcalde Echevarria (Manuel Calvo 13)
Vicente Echave Astondoa (Manuel Calvo 10)
Sin pertenecer a ninguna Cofradia:
Marcos Sánchez García (Sabino Arana 11)
Tomás Hermosilla (Manuel Calvo 11)
Luis Aspiazu Urcullu (Manuel Calvo 10)

La foto de 1934 nos muestra el estado de nuestro puerto, cuando estaba en construcción el actual muelle.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

FOTOGRAFIAS: LAS VAQUILLAS EN EL MUELLE VIEJO



En el libro de Portugalete en la fotografía. La sociedad portugaluja del siglo XX, recogiendo los fondos de Eduardo Benito, aparecían dos fotografías de las vaquillas cuando se corrían por el muelle Viejo.

La de la derecha la sacó Juan Romero en 1990, y la otra es de 1978.

martes, 13 de septiembre de 2016

RECORDANDO LA MUERTE DE VÍCTOR MANUEL PÉREZ ELEXPE EN 1975




Tasio Munarriz en su libro Santa María de Portugalete. Parroquia revolucionaria 1961- 1982, dedicó unas páginas a la muerte de Víctor Manuel Pérez Elexpe, al que se le hizo funeral en la parroquia de San Cristóbal de Repélega y posteriormente manifestaciones en el pueblo. Como la familia le facilitó más información para completar su recuerdo, lo recogemos en esta entrada de hoy:

Víctor Manuel nació en Repélega, el 4 de mayo de 1951. Miembro de una familia obrera y comprometida en la defensa de las personas necesitadas, Víctor mostró su preocupación y desconformidad desde muy joven, ante la falta de libertades políticas y ante las injusticias sociales, culturales y económicas de la época. Participó en diversos grupos parroquiales y movimientos sociales en Portugalete, hasta que ingresó en el PTE, (Partido de los Trabajadores de España), realizando su actividad en la Margen Izquierda de la Ría del Nervión, sobre todo en Sestao.
Nuestro hermano salió de casa el día 20 de enero de 1975, hacia las seis de la mañana, antes de la hora de costumbre, con la intención de lanzar unas octavillas a favor de la huelga general en apoyo de los trabajadores de la empresa Potasas de Navarra. Fue interceptado cerca de la iglesia de Santa María, por el cabo primero de la Guardia Civil, Narciso San Juan del Rey, vecino nuestro, quien contó, según su propia versión, con la ayuda del policía municipal del Ayuntamiento de Portugalete, Armando Rodríguez Losada, y del Sargento Abad, sargento retirado de la Guardia Civil. Siempre, según las declaraciones de Narciso San Juan, Víctor se negó a seguir sus órdenes y se echó a correr.
Narciso San Juan declaró que nuestro hermano, pistola en mano, le disparó primero, y en respuesta a los disparos efectuados por Víctor, realizó dos disparos al aire: Uno de ellos le atravesó el corazón. Cayó, en la calle General Castaños, a la altura de las escaleras de la Ranche.
Las declaraciones de los testigos presenciales, tomadas algunas de ellas por el entonces abogado y hoy en día presidente del TSJPV, Juan Luís Ibarra, contradijeron la versión de la declaración de Narciso San Juan. Nuestro hermano no portaba ninguna pistola, por consiguiente, no hubo ningún disparo por su parte. Fue un asesinato a sangre fría, por la espalda.
Con la intención de esclarecer el luctuoso suceso y de que se hiciera justicia, nuestro padre, Fermín Pérez Díaz, intentó llevar a juicio a Narciso San Juan, pero el caso se sobreseyó. Narciso, como guardia civil, gozaba de fuero especial.
Lo intentamos posteriormente, en tiempos del gobierno de Felipe González, y recibimos la correspondiente negativa. En el año 2007 enviamos un escrito a la Secretaría de la Comisión Interministerial para el estudio de la situación de las Víctimas de la Guerra Civil y del Franquismo, donde exponíamos las circunstancias concurrentes en la muerte violenta de nuestro hermano y solicitábamos un pronto reconocimiento público por parte del Estado.
Posteriormente, con motivo de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, (Ley 52/2007, de 26 de diciembre) hicimos una solicitud de declaración de reparación y reconocimiento personal (art.4 de la ley) y una solicitud de indemnización a los beneficiarios de los que fallecieron en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos. (art. 10 de la ley).
Después de mucho esperar, mas de 35 años; después de perder a nuestros padres en el camino sin haber llegado a conocer la buena noticia; después de perder a nuestro hermano Ignacio, el pequeño, que murió sin poder entender porqué asesinaron a su hermano mayor y porqué no se podía hacer justicia; después de una familia destrozada,… A comienzos de 2010, por fin, recibimos la comunicación que esperábamos. A Víctor se le reconoce como víctima del franquismo, lo cual implica reconocer que fue asesinado por un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, cuando nuestro hermano intentaba ejercer algunos de los más elementales derechos democráticos: el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la huelga.

Este reconocimiento de Víctor como víctima del franquismo lo
hemos conseguido gracias al tesón de de nuestros padres, gracias a la implicación de unos abogados que entonces como hoy, se solidarizaron de forma desinteresada, con riesgo para sus vidas; y gracias a las declaraciones de los testigos. El apoyo de la organización Erreprexaliatuak de Sestao, inestimable: organizó un acto a favor de las víctimas del franquismo en Sestao, en la que nuestra madre sintió la solidaridad de los asistentes. Eskerrik asko guztioi!

lunes, 12 de septiembre de 2016

MUESTRAS DE RELIGIOSIDAD EN LA POSGUERRA: LA CATEQUESIS



La catequesis consistía en la enseñanza memorística del Catecismo de la Doctrina Cristiana. Este era un librito de unas 20 páginas escrito por el jesuita Gaspar Astete en el siglo XVI, en plena campaña de la Iglesia católica contra la reforma protestante. Ese librito había sido “modernizado” en los siglos XIX y XX trasmitiendo una mentalidad propia del primer concilio Vaticano, muy diferente de la del Vaticano II. La metodología didáctica del catecismo de Astete era muy elemental: un diálogo cerrado en forma de 360 preguntas con sus correspondientes respuestas. Como una muestra de aquel supuesto diálogo recuerdo dos preguntas con sus respuestas.
“P. Además del Credo y los Artículos, ¿creéis en otras cosas?.R. Sí, padre, todo lo que está en la Sagrada Escritura y cuanto Dios ha revelado a su Iglesia.
P. ¿Qué cosas son esas? R. Eso no me lo preguntéis a mí que soy ignorante; doctores tiene la Santa Madre Iglesia que lo sabrán responder.
Esta última frase pertenece al acervo de dichos populares para indicar que uno no tiene ni idea de algo pero que algún experto lo sabrá.
Otra muestra de la mentalidad política y anticientífica de dicho catecismo es la enumeración de los catorce errores condenados por la Iglesia: materialismo, darvinismo, ateísmo, panteísmo, deísmo, racionalismo, protestantismo, socialismo, comunismo, sindicalismo, liberalismo, modernismo, laicismo y  masonería. Este tema no se les explicaba a los niños.
El catecismo tenía tres grados de acuerdo con la edad de los niños que acudían a la Catequesis. El aprendizaje del primer grado era necesario para hacer la primera comunión, rito socio-religioso practicado por casi todas las familias. La Catequesis duraba hasta los 13 o 14 años para terminar los tres grados.
Antes de la guerra los responsables de la Catequesis en Portugalete eran los PP. Agustinos, que adoctrinaban a unos 500 niños y niñas en las Escuelas de Casilda de Yturrizar, aunque no fuesen alumnos suyos, los sábados a la mañana.
Después de la guerra, la Parroquia se encargó de la Catequesis mientras que la escuela pública o el colegio religioso enseñaban la asignatura de Historia Sagrada. Esta asignatura explicaba los episodios narrados en la Biblia, antiguo y nuevo testamento.
En el arciprestazgo de Portugalete D. Angel Chopitea organizaba un concurso entre los niños de las catorce parroquias de la margen izquierda y zona minera que tuvo mucha fama en su momento. Ganaban los que sabían de memoria las respuestas a todas las preguntas y se llevaban los premios concedidos por la Caja de Ahorros Vizcaína y las fábricas del distrito. Máximo Lejonagoitia recuerda que ganó un concurso en la Catequesis parroquial, pero, antes de darle el premio, se dieron cuenta de que no estaba bautizado. Le bautizaron rápidamente y le dieron el premio. En la imagen aparece la chapa del “Catecismo parroquial de Portugalete”.
En las cárceles hubo también grupos de presos catequistas y catecúmenos voluntarios que enseñaban o aprendían el Catecismo, como una de las condiciones para conseguir la libertad condicional.

Tasio Munarriz

viernes, 9 de septiembre de 2016

JUEGO DE BOLOS EN EL PORTUGALETE DEL SIGLO XIX



La   publicación en el blog “Monografías Históricas” de una inédita y magnífica fotografía que muestra Portugalete desde Las Arenas, abarcando desde el muelle viejo hasta la calle de la Barrera y que se puede fechar en los años anteriores a 1871, ya que no figura la mansión de Manuel Calvo, me ha animado a retomar un pequeño trabajo pendiente sobre la antigua bolera que estaba en el solar donde se edificó el Mercado de Abastos en 1915.
En la citada fotografía que se puede observar en su totalidad en el citado blog, (ver) muestra en la parte derecha una serie de edificios, hasta ahora no reflejados en ninguna fotografía conocida, salvo sus tejados, entre los que se encontraría el “juego de bolos” y el tejado del lavadero de Coscojales.
En el plano custodiado en el AHMP (C091-024) de 1891-1893, ya habíamos advertido la situación de un “juego de bolos” y solo disponíamos de la información que nos dio el difunto César Saavedra en su obra “Origen, vida y costumbres de la N. Villa de Portugalete” de 1967 referente a sus gestores: la gipuzkoarra Telesfora Soroa y el comerciante bizkaitarra Joaquín de Ureta. En la lista de cofrades de la Cofradía de San Crispín y San Crispiniano en los años 80 y 90 del siglo XIX, figuran Joaquín de Ureta y un Francisco de Ureta, así como años más tarde en los primeros años del siglo XX, su hijo Francisco. Estos, organizaban la comida anual y tenían como sede, la tasca y bolera que regentaba Telesfora.
A ellas se accedía entre el lavadero y la tapia de los Valle, habiéndose convertido en el retrete de lavanderas y paseantes en general. Existe una carta de Joaquín Ureta al ayuntamiento maldiciendo a todos los meones, amenazando con perder algún día la paciencia que podría acabar en una desgracia.
La bolera lindaba por la parte superior, con el muro que cerraba la Barrera a la altura del actual paso de peatones que se encuentra junto al mercado y el Batzoki, adosada al cual se encontraba la fuente de la Barrera.
Paralelamente discurría la cloaca que bajaba desde Atarazanas y por la parte inferior, con la tapia de la finca de los Valle.
Es de suponer que estuviese cubierta por alguna tejavana baja, aunque en el plano solo se señalen los muros.

Nada se sabe de la modalidad a la que se jugaba, si esta sería originaria de las localidades natales de los esposos, Aduna (GI) y Larrabetzu (BI) respectivamente, o si era alguna modalidad propia, pero dadas las dimensiones de la bolera, que mediría unos 20 metros de largo por unos 6 de ancho (siempre que la cloaca pasase bajo la bolera, si no sería la mitad), habría que descartar las modalidades que necesitan un espacio amplio al que saliesen lanzados los bolos tras ser golpeados por la bola del lanzador (pasabolo, cachete, etc.) o los que necesitan gran altura para el lanzamiento de la bola (el foráneo palma).
Si se tratase del estilo de Gipuzkoa, sería necesario un bolatoki de unos 25 metros, donde en un extremo se colocarían los bolos en un total de nueve (tres filas de tres) y en el otro extremo el bolari o tirador del bolo de unos 7 kilos que haría rodar por el suelo hasta golpearlos en el otro extremo. Para obstruir el tiro se colocaba junto al recorrido ideal, un bolito pequeño que no debe ser tocado para evitar la penalización.
Cuando los vecinos de los caseríos coincidían el domingo en la misa del barrio era siempre un buen momento para hacer unas tiradas y jugarse unos txikitos. Las sidrerías eran también un lugar propicio para estas competiciones y así no había sidrería que no tuviera un cuidado bolatoki para sus clientes. (www.Kulturweb.com)
El pintor José Arrue dejó plasmado en sus cuadros el ambiente que se vivía alrededor del bola toki.
Si hablamos del estilo de los alrededores de Larrabetzu, se trataría de la modalidad conocida como “Remonte con muna” (foto izda.) o de la “Iru txirlo común” (dcha.). (www.bizkaia.eus) Como hemos dicho, no se puede descartar alguna variante propia o de los alrededores.

La bolera fue derribada en 1892 como consecuencia de la apertura de la calle de la Barrera hasta Mª Díaz de Haro y hasta General Castaños, dando paso a la conocida por los portugalujos como “calle nueva”.
JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO



jueves, 8 de septiembre de 2016

NOTAS SOBRE LA BIOGRAFIA DE ANTONIO LINDOSA



Días pasados Tasio Munarriz nos mando la carta que 16 miembros de la Policía Municipal de Portugalete, enviaron al alcalde José Manuel Esparza sobre la actuación de Antonio Lindosa. Problemas informáticos hicieron que no recogiéramos el texto que acompañaba a dicha carta que por su interés incluimos en la Biblioteca Digital Portugaluja y que despertó un verdadero interés entre nuestros seguidores.
Enmendamos hoy el fallo reproduciendo su escrito sobre este nefasto personaje que forma parte de nuestra memoria histórica:

Antonio Lindosa Seibane, estuvo 12 años en el ejército, licenciándose como cabo primero de la Legión. Desde 1957 hasta 1960 prestó servicios como agente de la Policía Municipal de Baracaldo. Después estuvo en la Policía Armada. En 1968, recomendado por un padre jesuita a través de Luis María Esparza, capellán del sanatorio de Santa Marina y hermano del alcalde, ingresó como agente interino en la Policía Municipal de Portugalete. En 1970 tomó posesión de la plaza en propiedad por oposición y en 1971 fue nombrado cabo, ganando el concurso convocado al efecto.
En el libro “Santa María de Portugalete, parroquia revolucionaria” ya narré varias protestas del vecindario dirigidas al alcalde para protestar por el comportamiento de Lindosa, entre ellas la de 12 curas de Portugalete y la de Valentín Tellaeche Saracho. Vuelvo a la carga repitiendo y ampliando otras dos protestas, más masivas, y que tuvieron su eco en la “Gaceta del Norte”, cuyo jefe de redacción era José María Portell.
El 24 de mayo de 1971, 54 personas (Carlos Biurrun, Mª Carmen Pérez, Txema Lorente, Maribel Tellaeche, Valentín Tellaeche Gutiérrez, Javier López Isla, Clarita Lorente, Angel Alday, Mª Carmen Alberdi, Paco Anero, Igone Echeandia, Gurutze Larrazabal, José Miguel Palacio, José María Elortegui Madariaga, Rafael Supervía, etc) enviaron una carta al alcalde pidiéndole que abriese una investigación sobre el comportamiento de Lindosa y citándole varios testimonios de víctimas de sus supuestos abusos. No he conseguido la carta completa porque ninguno de los antes citados la conserva y en el Archivo Municipal faltan los libros de entradas desde 1966 a septiembre de 1971 y de salidas de 1969 a 1973 y no hay manera de encontrar el documento original, aunque por otros documentos tengo constancia de que estuvo en el Archivo.
Carlos y Javi fueron esa tarde a casa de José María Portell para entregarle la carta. Este hizo referencia a ella al día siguiente en “La Gaceta” en la sección “Cartas al director”.
Al ver esta referencia pública, el alcalde escribió una carta de protesta al director del periódico y otra al gobernador, informándole de su opinión y acusando a los curas de la Parroquia. El gobernador le respondió diciéndole entre otras cosas que: “podría realizarse una información por su parte acerca de las actuaciones de la Policía Municipal y, caso de que no resultasen de la misma cargos contra sus miembros, querellarse por calumnia contra los denunciantes por los supuestos malos tratos. Esto teniendo siempre en cuenta que no puede interpretarse como malos tratos cualquier actividad que desarrolle la Policía Municipal reprimiendo las perturbaciones callejeras de òrden (sic) público, o las manifestaciones no autorizadas”
Los firmantes de la carta tuvieron que pasar por la Policía, la Guardia Civil y el alcalde, para declarar en unos interrogatorios ridículos. Otros 335 vecinos firmaron un escrito pidiendo la apertura de una investigación. El fiscal jefe de la Audiencia provincial Sr. Barrilero dio garantías a Carlos de que se iba a iniciar el proceso y se abrió un sumario que quedó archivado al acogerse los hechos al indulto de la Jefatura del Estado del 23/9/71, quedando Lindosa apercibido por el Juzgado de Instrucción Nº 1 para que en lo sucesivo adoptase una conducta digna del Cuerpo que representaba.
La otra protesta que quiero destacar, por la implicación de los compañeros de Lindosa, fue la carta que firmaron 16 agentes municipales el 1 de junio de 1972 a iniciativa del alcalde después de hablar con éste. Esta vez la acusación incluía también a Tomás Villán Castañeda. Tampoco he conseguido el documento original con las 16 firmas porque en el Archivo consta su entrada pero es imposible localizar el escrito, que ha desaparecido. Los interesados en esas denuncias pueden leer su texto de una fotocopia del documento, en la Biblioteca Digital Portugaluja de este blog.
Una referencia a esta carta apareció en “La Gaceta” el 29 de julio de 1972. ¿Consecuencias? Tres de los guardias municipales que firmaron la carta fueron suspendidos de empleo y sueldo por el alcalde y otros fueron castigados a proteger de noche el Monumento a los Caídos en el Campo de la Iglesia. El Ministro General del Movimiento concedió a Lindosa el 9/10/72 el ingreso en la Orden de Cisneros con la categoría de Medalla de oro.
Ante estas consecuencias, otra vez, el 21/9/72, “La Gaceta” publicaba una “Carta al Director” firmada por unas 60 personas que volvían a manifestar su indignación.
En marzo de 1974, por decreto de la alcaldía, Lindosa ocupó el cargo de suboficial y, por lo tanto, jefe de la Policía municipal.
Este año, Lindosa daba parte al alcalde del comportamiento de Villán Castañeda diciendo que amenazaba e insultaba a la Guardia Civil, era irrespetuoso e insubordinado con sus superiores y maltrataba a los vecinos que habían incurrido en alguna infracción. El alcalde lo destituyó del puesto en la Policía Municipal y lo pasó a depender de la Comisión Técnica y Administrativa del Ayuntamiento.
En julio de 1974 Lindosa consiguió una excedencia voluntaria de seis meses, para asuntos personales. En el mismo mes el alcalde escribió a su homónimo de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) una carta recomendándole como “un gran amigo y colaborador en las tareas del mantenimiento del orden público”. Se fue a Canarias para no volver.
El 20 de septiembre de 1978 el juez de instrucción de Telde (Gran Canaria) dictó el auto de prisión contra el exjefe Lindosa por obstaculizar la actuación judicial en las investigaciones que se seguían contra él y otros seis excabos de la Policía Municipal de San Bartolomé.

Ultimas noticias: el 14 de marzo de 2004 se presentó como candidato a las elecciones para el Senado por el partido FE-JONS de Salamanca. En ese mismo año fue atendido en el hospital provincial de Palencia.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

FOTOGRAFIAS: LA CHAVALERIA DEL MUELLE VIEJO



Una foto curiosa de la vida diaria en el Muelle Viejo. Frente al bar Rovira, el singular negocio de cobrar 0,25 ptas. (un real) por ver a través de una botella un posible eclipse.

Alguien podrá completar los nombres de todos los actores, Ana Eugenia Ojeda, Jose Antonio Bilbao, Luis y Floren Bastida, Tontxu Santiesteban, el municipal, un feriante, el melero con su barril de miel, …

martes, 6 de septiembre de 2016

LA GUARDIA MUNICIPAL EN 1972 Y SU JEFE ANTONIO LINDOSA




Tras la entrada de ayer, Tasio Munarriz, que esperamos que esté totalmente recuperado, nos envía una carta denuncia que un grupo de 16 guardias municipales envió al alcalde sobre la actuación de sus jefes encabezados por Antonio Lindosa.

En el trabajo que ayer publicamos de Roberto Hernandez Gallejones, al llegar a esa época señala:
En 1972, un documento nos dice que el Cuerpo o Departamento de Vigilancia y Seguridad, se distribuía así: el Sr. Armendáriz como jefe, el subjefe Antonio Lindosa, los dos cabos señores Vega y Granadero, y el resto de los agentes. Los servicios de noche estaban compuestos de 12 agentes, bajo la directa autoridad de Lindosa y de los cabos. El cuerpo diurno estaba engrosado por otros 12 miembros.
Como es sabido, la actuación, y poderes que detentaron Antonio Lindosa Seibane y sus acólitos, fueron muy discutidos durante la etapa de agonía del régimen franquista. Los agentes municipales más honrados, neutrales y menos politizados, se vieron perjudicados (algunos fueron cuasi-expulsados, y otros relegados), por el notable autoritarismo de la época, encarnado en tales y tan polémicos personajes. En estos años, se llegó a confundir una función de represión política, con otra, la que es propia de un servidor público, protector de personas y haciendas. La policía, en vez de asegurar paz y tranquilidad a los ciudadanos, les atemorizaba, reprimía sus ideologías diferentes a la oficial y sus manifestaciones de todo tipo, granjeándose la hostilidad abierta o pasiva de la población por su equívoco comportamiento. De todas formas, siempre acontece igual: por las fechorías de cuatro, se tributa una descalificación a la mayoría.


Consideramos que la citada carta de los 16 municipales es un extenso documento de interés para entender aquellos años, del que se nos ha quedado grabado un párrafo sobre la actuación de Lindosa, "lo hemos visto cómo en algunas ocasiones ha golpeado brutalmente a personas inocentes o, al menos, no merecedoras de tales inhumanos y crueles tratos, las ha sometido al más duro castigo físico, golpeándoles repetidamente y con saña, hasta conseguir que hombres en todo el sentido de la palabra, se descompusieran y excrementaran por las piernas abajo, hasta salirles el excremento por los pantalones y caer al suelo", por lo que hemos procedido a incluirlo en la Biblioteca Digital Portugaluja, donde se puede consultar integro, pinchando aquí.

lunes, 5 de septiembre de 2016

LA GUARDIA MUNICIPAL DE PORTUGALETE EN LOS AÑOS 30



Con motivo de estar recopilando la historia de la Guardia Municipal en los años 30, nuestro compañero Roberto Hernández Gallejones, nos ha enviado uno de los numerosos trabajos que ha ido escribiendo a lo largo de su trayectoria como Archivero Municipal, que hemos procedido a incluirlo en la Biblioteca Digital.
Es un trabajo exhaustivo sobre el tema, desde sus orígenes hasta final de la dictadura, que ya en alguna ocasión ha sido utilizado pero totalmente maltratado.


Al finalizar la dictadura de Primo de Rivera encontramos a nuestros guardias o alguaciles municipales, con su flamante casco, en el momento en que su función se institucionaliza y militariza. En 1929 el cuerpo constaba de 11 guardias municipales, l jefe, l subjefe, y 2 cabos, y usaban todos armas cortas. Luego había 1 guarda municipal de campo, en posesión de un arma larga de fuego, y 12 guardas jurados de la compañía del ferrocarril minero de Galdames a Sestao.
Con la proclamación de la República su situación va a cambiar, al ser aprobado en el pleno del Ayuntamiento del 5 de Agosto de l932 un Reglamento del Cuerpo de Guardia Municipal, adquiriendo la denominación oficial de “Guardia Municipal de la Noble Villa de Portugalete”.
En dicho “corpus” jurídico, se dice que estas fuerzas servirían día y noche, como “policía de seguridad y vigilancia”. Es decir, se unifican en ella las funciones de agentes o alguaciles municipales y celadores, veladores, vigilantes nocturnos o serenos. Incluía también según parece, la guardería rural. Como requisitos para el ingreso se fijaban, entre otros: (1) ser mayor de edad, sin exceder de 35 años; (2) poseer un metro setenta de estatura como mínimo; (3) práctica perfecta de lectura y escritura, y (4) haber residido por lo menos 2 años en la Villa. Como méritos se contabilizaban el hablar vascuence, u otro idioma, el haber servido en el ejército, o ser natural de Portugalete. Poseían categoría de funcionarios jurando y tomando posesión de su cargo.
Se unifica el vestuario del servicio nocturno y diurno, consistiendo en pantalón, guerrera, boina, capote, e impermeable, y para los días lluviosos se dotaría a todo el personal de polainas de becerro o charol de vaca. Los cabos y el jefe empuñaban bastón de mando con borlas señalando el rango, y los integrantes de la guardia de noche estaban provistos de una lanza de tipo reglamentario.
En este convulso período con las especiales circunstancias que concurrieron, dieron lugar a que el año 1934, el, ayuntamiento aprobase una moción para que se llegase al desarme de la guardia municipal diurna, y a la supresión de la nocturna. El proyecto de acuerdo se firmó el 14 de agosto de dicho año. La guardia dejará de tener su condición de fuerza armada en las horas diurnas, y patrullará durante la noche, pero en ambos casos sin portar armas. Es la demostración de que la municipalidad opinaba que las prerrogativas de orden público ya estaban claramente ejecutadas por las Fuerzas Armadas y la Policía Gubernativa.
Los sucesos de La Revolución de octubre de 1934, sumergen al cuerpo de vigilancia urbana en el torbellino político de la época. Su actuación en este momento fue elogiada por las autoridades, y criticada fuertemente por los opositores al régimen, los cuales se vieron violentamente atacados por tales fuerzas.
A principios de febrero de 1936, y según una circular del Gobernador Civil se militariza de nuevo la Policía Municipal, colaborando ésta con los Guardias de Asalto o Policía Armada y la Guardia Civil. Presentarán así los policías del municipio el doble carácter de empleados del Ayuntamiento, y auxiliares de orden público.
Es una etapa muy turbulenta en que los guardias se verán ampliamente politizados, interviniendo en la lucha de acuerdo con sus diferentes opciones ideológicas. Por ejemplo, Sisebuto Santidrian, jefe interino, fue asesinado el 16 de agosto de 1936 por los republicanos. El guardia Emilio Elosúa lo fue también el 2 de octubre de 1936, en el barco-prisión “Cabo Quilates”.
Con la entrada de las tropas franquistas en la Villa el nuevo Ayuntamiento provocará un cambio en las estructuras que regían anteriormente en la policía local, amén de provocar dolorosas purgas y varios asesinatos.


Como hemos adelantado, 
el trabajo lo hemos incluido en la
 Biblioteca Digital Portugaluja, 
donde se puede consultar completo 
(Pinchar).


viernes, 2 de septiembre de 2016

ANÉCDOTAS DE NUESTRA HISTORIA: SALVAMENTOS EN LA PLAYA


Si ayer recogíamos la noticia de caídas a la ría desde el muelle de niños pequeños que eran salvados por el arrojo de otros vecinos hoy tenemos que hacer referencia a los acaecidos en la playa.
Según la noticia de 1930 en la playa debía haber un pozo en el que ya se habían ahogado en otra ocasión dos sirvientes del palacio de Gandarias situado encima de la misma. Pues bien en junio sufrió un accidente una niña de seis años, Carmén Osacar, que fue rescatada por el portugalujo Mariano González, y en el mes de setiembre fueron también otras dos niñas, Teresa L. de Guevara y Pepita Montejo, quienes fueron salvadas por Pedro Talledo, quien se tiró vestido y tras bucear sacó a las dos niñas.
La prensa solicitaba una recompensa para dicho muchacho de 19 años que en poco tiempo había salvado la vida a cinco criaturas, lo que demuestra que este tipo de accidentes se daban con cierta frecuencia.

jueves, 1 de septiembre de 2016

ANÉCDOTAS DE NUESTRA HISTORIA: SALVAMENTOS EN LA RIA



La letra pequeña de nuestra historia, los sucesos frecuentes acaecidos en la vida diaria de la comunidad, que suelen quedar en el olvido por su escasa importancia, creemos que puede ser curioso recordarlos.
Es el caso de los accidentes casuales que habrán sucedido en el borde de la ría donde los portugalujos han realizado parte de su vida.
En esta ocasión la noticia la encontramos en la prensa de 1925, cuando un pequeño de siete años que estaba jugando se cayó al agua y estuvo a punto de ahogarse. Fue otro muchacho de once años quien se lanzó vestido al agua y consiguió salvarlo.
En las fotos los dos niños Prudencio Uribe-Echebarria y su salvador Hilario Pons, junto con el alcalde Santos Zunzunegui y el práctico mayor Aquilino Babío, en el momento de concederle la medalla de salvamento.
En el libro de la Colección El mareómetro Portugalete, años veinte, también se recogía que el año anterior el 25 de mayo de 1925, fueron salvados tras caerse a la ría junto al Puente Colgante, otros dos pequeños, una niña de tres años (Mª Jesús Oyarbide) y un niño de diez (Emilio Escobal), lo cual nos indica que debían ser accidentes de cierta frecuencia. En este caso el reconocimiento fue para Andrés Gaviña e Isidro Dominguez que fueron los que se lanzaron a salvarles.