domingo, 26 de febrero de 2017

¿PARTICIPÓ PORTUGALETE EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL?


La posición "no beligerante" que asumió Franco en la 2ª GM no nos mantuvo totalmente al margen de la misma, ya que España se vio involucrada en algunos actos de guerra, sea por voluntad propia (como el envío de la división de voluntarios a Rusia para luchar al lado de Alemania), por la ocupación de la ciudad libre de Tánger por parte de tropas regulares españolas, o por algunos actos de ayuda a Alemania de una manera más o menos encubierta.
Gran Bretaña realizó dos acciones en territorio español: una la conocida como operación Postmaster en la colonia española de Guinea Ecuatorial, y otra en el Golfo de Vizcaya, que tenía por objetivo poner fuera de servicio cargaderos de mineral de hierro que se usaban para cargar buques, algunos de los cuales se sabía que abastecían a Alemania.
Tras comprobar en 1885 la riqueza de las minas Ceferina sita en el monte llamado Setares, el portugalujo Ramón de la Sota y su socio Eduardo Aznar entre otros, fundaron en 1886  la  “Compañía Minera de Setares”,  y que dada la proximidad a la costa se decidieron por un transporte marítimo que no tuviese que entrar sin entrar por la ría de Portugalete.
Para ello se construyó un ferrocarril de vía estrecha que unía la mina Ceferina con el cargadero  de Saltacaballo, sito entre Castro Urdiales y Portugalete. Este ferrocarril cuyo inicio de línea se realizaba  a pie de los planos inclinados de la mina, tenía una longitud de 1780 m. y terminaba  a 260 m sobre el nivel del mar, desde donde se trasladaban las vagonetas por otro plano inclinado de 670 m con una pendiente del 20%, hasta llegar a un remanso donde en 1887 se encargó a los talleres franceses de Auguste Lecocq et Cie la construcción de un cargadero. De tipo cantilever disponía de un brazo de 62 m. de longitud de los que casi 30 m eran de voladizo sobre el mar. Tenía un peso de 174 Tm y la punta del mismo estaba a 11 m de altura sobre el nivel de la pleamar.
Inicialmente el sistema de carga de los buques era mediante vagonetas que circulaban por una doble vía situada en el cantiléver. Este sistema permitía cargar un máximo de unas 3.000 Tm en doce horas, y para 1911 se le dotó de cinta transportadora lo que aumentó la eficacia y permitía cargar unas 4.500 Tm en 10 horas. La maniobra de carga requería bastante pericia marinera por parte de la tripulación del buque ya que el fondeado de las anclas y amarre por muertos y cabos a tierra en una zona abierta era muy peligroso con mala mar. Además para la estiba el buque se movía para repartir la carga en sus bodegas.
Durante la 2ª GM Alemania necesitaba abastecerse de mucho mineral de hierro para la producción de materiales para su ejército. El principal suministrador fue Suecia cuyo mineral llegaba por el puerto noruego de Narvik, pero también las minas del norte de España les vendieron mineral de hierro. 
Los buques se cargaban en los cargaderos de nuestra Ría, pero también en algunos situados en mar abierta, siendo el de Saltacaballo uno de los principales. Los alemanes, una vez cargados navegaban en cabotaje por las aguas jurisdiccionales españolas para evitar ataques de los aliados, y en muchos casos la navegación se realizaba en pequeños convoyes que eran escoltados por unidades ligeras alemanas que iban hasta Bayona donde descargaban. Esta escolta se ejercía con las flotillas de buques de guerra de tipo minadores, que tenía su base en la parte sur de Francia ocupada por los alemanes.
El 19/12/1941 durante la escolta de uno de estos convoyes, cerca de la embocadura de Zumaya  el pequeño vapor español “Astillero” de apenas 400 Tm colisionó con uno de los buques de escolta alemanes y resultó hundido.
Este transporte no solo lo realizaban buques españoles, ya que algunos cargueros de nacionalidad alemana también hacían esta ruta. Uno de ellos era el mercante “Baldur”  de 6.300 Tm cuyo capitán era V. Bohnsack,  y que realizó tres viajes cargando mineral desde el embarcadero de Saltacaballo.
Durante la 2ª GM Gran Bretaña mantuvo una red de espionaje en España que contaba con la ayuda de una serie de colaboradores españoles.  En la zona norte la red estaba a cargo de un agente del  M16  que vivía en Bilbao llamado Arthur Dyer.  Entre sus colaboradores más directos estaba  Manolo Zulaica,  quien trabajando en la oficina de Prácticos de Portugalete le facilitaba la información que necesitaba. 
Manolo Zulaica les pasaba el movimiento de los buques alemanes por la zona,  con la carga y el destino de los mismos, y también informaba del movimiento de agentes alemanes en barcos españoles o de los movimientos de los colaboradores nazis en los muelles del puerto. El era quien informaba del movimiento de los convoyes de mineral de hierro que se formaban en Bilbao y se dirigían a Bayona para abastecer los cercanos altos hornos de Boucau que trabajaban para la industria de guerra alemana. Gracias a estos informes la Royal Navy estaba perfectamente informada de la hora de salida de los convoyes y de la composición de las escoltas que les acompañaba.
A mediados de mayo de 1944, Manolo Zulaica de Portugalete le pasó a Arthur Dyer de Bilbao, la información que el vapor de bandera alemana “Baldur de 6.300 Tn se iba a dirigir al embarcadero de Saltacaballo para cargar mineral de hierro, así como los horarios previstos de salida y llegada al mismo. Arthur Dyer se comunicó con el Almirantazgo Británico y les pasó la información. En base a la misma se pensó que además del ataque al buque se podía aprovechar para dar un aviso de escarmiento a España y dejar fuera de servicio el cargadero de Saltacaballo, por lo que rápidamente se avisó a la Royal Navy para que se montase una operación para ello.
El plan elaborado por la Royal Navy para atacar Saltacaballos era sencillo. Se trataba de torpedear y hundir el “Baldur” mientras estuviera cargando en el embarcadero. Dadas las características del calado del mismo, ello lo dejaría fuera de uso al mismo tiempo que se hundiría el barco alemán.  Para la operación fue elegido el “HMS Sceptre P 215” cuyo comandante era el teniente I.S. McIntosh.
Era un submarino de la clase "S" que estaba en el Golfo de Vizcaya, y que el 20/05/1944 ya había hundido al mercante alemán
Hochheimer” cerca de Bilbao. Este submarino ya era bien conocido por haber remolcado al mini submarino X-10 que atacó causando graves daños al “Tirpitz” y al “X-24” en el puerto noruego de Bergen.
A primera hora del  23 de Mayo de 1944 el “Baldur” tras despachar la documentación y el certificado sanitario en el puerto de Castro Urdiales, embarcó al práctico y se dirigió al cargadero de Saltacaballos donde amarró a las 11h. Mientras tanto el “HMS Sceptre” ya se mantenía a la espera a la altura de Punta Galea. Cuando el “Baldur” llevaba bastante tiempo cargando un torpedo lo alcanzó a la altura de la tercera bodega y se produjo una fuerte explosión que le ocasionó grandes daños y que casi lo parte en dos. Inicialmente se pensó que podían haber explotado las calderas, pero hubo testigos que vieron la estela de un torpedo que venía desde la enfiladura de Punta Galea en plena mar, y llegaba directo hasta el buque.
Habrían pasado unos  minutos de la primera explosión cuando un segundo torpedo explotó a la altura del puente del barco provocando grandes daños y terminándolo de hundir, aunque dada el poco calado de la zona, el buque quedó reposando en el fondo con una parte importante de su obra muerta fuera del agua. 
Según algunos testigos, como el vecino de Pobeña Hilario Cruz, el ataque lo realizó el HMS Sceptre navegando en superficie.
Estos mismos testigos indican que vieron claramente la estela del segundo torpedo, y que los heridos y supervivientes fueron evacuados en diversos barcos a Castro Urdiales. Los alemanes llegaron armados y muy desconfiados pues no tenían claro si había sido un ataque con torpedos o un sabotaje al barco.
Hubo que lamentar cuatro víctimas, un amarrador español Román Pérez Quintana nacido el 28/02/1895, natural y vecino de Castro Urdiales, casado y padre de cinco hijos que murió al lanzarse a la mar después del primer torpedo con tan mala suerte que cayó sobre una embarcación auxiliar, lo que le provocó un fuerte traumatismo y hemorragias que fueron mortales. También fallecieron dos marineros alemanes Herbert Kulaek nacido en 1924 en  Danzing que murió de una hemorragia en el cuello, y Josef Apiller nacido en Niesengrud en 1925 que falleció de hemorragias internas. Finalmente también falleció un marinero francés Claude de Guillarme nacido en Romay en 1924, vecino de Ruay, que al parecer murió ahogado al lanzarse al agua para recuperar su maleta.  Otros quince marineros y amarradores españoles resultaron heridos y fueron atendidos en centros sanitarios de Castro Urdiales.
Las autoridades españolas silenciaron la noticia, la censura de la época no permitió su publicación en periódicos ni se dio la noticia por las emisoras de  radio, por lo que solamente los vecinos de la zona tuvieron conocimiento del hecho, además de los participantes en el rescate de las víctimas.
El gobierno español presentó una protesta ante las autoridades británicas por la violación de las aguas jurisdiccionales españolas para realizar el ataque, y reclamó los daños sufridos por las instalaciones de la Cía Minera de Setares que se cifraron en 123.100 ptas. Los británicos presentaron sus excusas indicando que el comandante del submarino había actuado por iniciativa propia y sin tener órdenes al respecto,  y accedieron a pagar la cantidad reclamada como indemnización. Tras cobrar las autoridades españolas se dieron por satisfechas y dieron por zanjado el incidente.
Meses más tarde, el cargadero de Saltacaballo se inició la reconstrucción con una prolongación del cantilever,  y no tardó mucho en volver a estar operativo aunque con limitaciones, ya que los buques tenían que colocarse abarloados a los restos del “Baldur” para poder cargar.
En 1945 el “Baldur” al no poder ser reparado fue desguazado en el mismo lugar del hundimiento, y del barco solo quedan unos pocos restos en el fondo marino como alguna chapa y un ancla. Dos años después del hundimiento el cargadero volvió estar plenamente operativo y siguió en su actividad hasta 1969 en que cesó de modo definitivo. En 1977 a pesar de su interés histórico-industrial fue desguazado, y en la actualidad solo queda la pilastra central de obra de fábrica que se ve en la foto final.
Al día siguiente del hundimiento se realizó el sentido sepelio de los fallecidos con la asistencia de vecinos y autoridades de la zona. La homilía la realizó el sacerdote R.P. Pachón que era profesor de idiomas y realizó el responso en español y alemán. Tras finalizar los actos religiosos los restos mortales   de los fallecidos fueron trasladados al cementerio de la Ballena de Castro Urdiales. 
El 20 de abril de 1982 los cuerpos de los dos alemanes fallecidos Herbert Kucklack  y Josep Spiller fueron exhumados y sus restos mortales trasladados al cementerio militar alemán de Cuacos de Yuste, donde descansan con otros 180 compatriotas suyos fallecidos en España durante las dos guerras. 

El “HMS Sceptre P215” fue el submarino británico que obtuvo más éxitos en las aguas territoriales: hundió cuatro mercantes con 14.393 TRB; dos escoltas con un total de 1.444 TRB; además de ser el único submarino que nunca perdió uno de los submarinos tipo "X" que remolcaba. 
JAVIER GARCIA-BORREGUERO





1 comentario:

  1. P.D.
    Los datos están tomados de reportajes de periodistas ingleses, una vez que la documentación de estos hechos quedó desclasificada por el Gobierno de Inglaterra.

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