martes, 23 de mayo de 2017

ANA Mª PALACIOS CASTELLANOS. PORTUGALUJA EN LA COLONIZACION DE LA PATAGONIA




El último número del periódico enportugalete.com nos ofrece la ficha de esta portugaluja del siglo XVIII, Ana Mª Palacios Castellanos.
Las escuetas noticias de su vida en aquellas tierras nos las dio a conocer la escritora Virginia Haurie, en su obra Mujeres en tierra de hombres. Historia de las primeras colonizadoras de la Patagonia.

Trascribimos el capítulo titulado ANA Y EL HERRERO:

Fuerte del Carmen, 1780

El amor que sentía Ana María Castellanos por el herrero era tan ciego que no veía lo que pasaba a su alrededor. También la volvió imprudente, haciéndole olvidar que en el Fuerte del Carmen la mayor distracción de los soldados era espiar a las mujeres. Ana María tenía veintidós años y un ardor que se le escapaba por el brillo de la mirada y el andar de las caderas. —¡Mucha mujer para ese borracho! —era el comentario de los hombres que la miraban pasar con ojos de orgasmo. Ana María tenía algo raro en esos tiempos: sabía leer y escribir. Pero no era libre, estaba casada con el labrador Matías Lagarreta, a quien más que trabajar la tierra le gustaban las borracheras. Tenía también un pequeño hijo llamado Josef que había heredado sus mismos ojos oscuros y fogosos. La Castellanos no se había enamorado de los músculos de Juan, el herrero, como pensaban las mujeres. Una noche plagada de estrellas, Ana escuchó el rasgueado de una guitarra que le desató la nostalgia. Como animal hambriento siguió su rastro hasta un vivac donde la música se mezclaba con la risa y las voces de hombres distendidos. Agazapada, desde lejos, apenas iluminadas por el fuego, vio una guitarra y unas manos enormes. Las mismas que muchas veces había visto domesticando el hierro. Allí, oculta entre las matas se quedó, hasta que el canto de los pájaros reemplazó el monótono croar de las ranas. Desde esa noche no hubo una en que no soñara dormida o despierta que era una guitarra. Y como cuando la mujer quiere no hay hombre que no quiera, empezaron los amores. No pasó mucho tiempo hasta que todos, por lo bajo, no hicieran otra cosa que hablar de Ana y el herrero.

—Mujer liviana —decían las mujeres.

—Hombre de suerte —respondían los hombres.

—Mala yerba —dijo el Superintendente Francisco de Viedma, que pretendía pobladores decentes en su ciudad. Como suele suceder, el marido fue el último en enterarse y como hacían algunos hombres en ese tiempo con las esposas infieles, le puso grillos en los pies. Pero esto no detuvo a la Castellanos ni al herrero, para quien romper un par de grillos era más fácil que cascar huevos. Un día empezaron las desgracias. Ocurrió una pelea en la que el herrero dio muerte a un indio conocido como el capitán Chiquito y fue llevado preso al bergantín Nuestra Señora del Carmen y Ánimas. Los indios reclamaron su muerte en venganza: el herrero sería ahorcado. Ana María creyó enloquecer. Sin paz ni consuelo pensó en arrojarse al río.

Bernardo Patruller, soldado del cuerpo de Artillería, quería desertar. Llevaba meses planeando la partida, buscando descontentos. Lo hacía con el mayor sigilo. En el fuerte no había peor falta que la deserción. Huir por tierra era empresa endiablada. Sin embargo confiaba en la destreza de la caballada que le había prometido Aguirre. Pero necesitaba dinero y lo más escaso en El Carmen eran los pesos. Esas circunstancias reunieron a la Castellanos con el soldado. Él se llevó los pesos y ella se quedó con la esperanza de la huida, prevista para la noche siguiente.

—Le encargo silencio, si se llegara a descubrir nos perdemos todos.

—Mi barriga está llena y quiero parir con mi hombre —dijo Ana María decidida.

Y escribió al herrero sobre los planes de fuga: el marinero Josef de Castro lo ayudaría a salir del bergantín y en lo de Aguirre se encontrarían con la caballada. Y como era mujer, también le escribió de su amor, de los dolores que sufría con su ausencia y del hijo que quería parir junto a él. Su marido le enredó los planes. Matías, despechado por tantos lloros por un ajeno y con el herrero preso, sintiendo a salvo su integridad, pensó que era tiempo de un escarmiento; de paso podría ganarse la gracia del Superintendente, que sabía que lo tenía mal visto.

—Mi mujer se ocupa de conmover para la fuga a las gentes de la población —dijo, y se fue dejando el aire sucio de traición y alcohol. Don Francisco de Viedma, para darse tiempo de encontrar a los cómplices, hizo detener a Ana María, con una excusa, en la casa de la mujer. Ella se inquietó pero confió: el herrero no la abandonaría. Y se las arregló para enviar las cartas. Cuando horas más tarde llegó el habilitado Vicente Vázquez y Salgado con las mujeres Pascuala del Campo y Francisca Longueras, Ana María supo que había sido traicionada. Desnuda frente a las mujeres que registraban sus ropas, más que humillada se sintió quebrada. No encontraron más cartas, sólo un cuerpo inanimado que insinuaba un hijo. Sobre la cruz, todos los implicados declararon que ella con sus malas artes los había instigado para la fuga y fueron puestos en libertad. Pero el fiscal consideró a la Castellanos culpable y fue condenada a dos años de prisión en el Uruguay. Su marido fue echado del Carmen y, obligado a realizar trabajos públicos donde no pudiera embriagarse. En la ciudad que soñaba Viedma no había lugar para vagos ni para mujeres que no supieran comportarse. Cuentan que las gentes del Carmen nunca supieron si a la mujer la castigaron por rebeldía o por liviandad. Y que, en cambio, sospecharon de la razón que salvó al herrero de la horca.

Una de las carta de Ana María al herrero hallada en el Archivo Nacional de Historia:

"Querido mío de mi corazón tú sabes lo que me pasa con este borracho que el fue a decir que me quería ir contigo y me han puesto en el cepo y así no puedo descansar este corazón de suspirar y aunque no te puedo ver no hay consuelo para mí que estoy suspirando todos los días aunque no hay consuelo para mí qué haré sin ti yo que estoy loca porque me falta la prenda en que yo me miro y prenda de mi corazón qué haré sin ti yo que me muero sin remedio porque ya no hay mundo para mí en qué espejo me miraré yo si me falta la prenda de mi alma que estimo yo y yo miro por la sangre que tengo contigo no te vayas que quiero ir contigo que si puedes salir para la caballada ahí está el paisano que dice que te ha de esconder que venga sin recelo hasta que se (...) a que nos (...) por tierra bastante gente que esto te lo pido por amor de Dios que si no estás perdido que tienen el precio mal parado porque dicen que te van a ahorcar por Dios te pido que no me dejes que quiero morir contigo que no hay consuelo para mí hasta que no te vea en mis brazos que estoy rogando a Dios para cogerte en mis brazos que no puedo descansar sin ti caigito de mi alma espero que me has de hacer este gusto que te pido por amor a Dios que estando la gente durmiendo te puedes escapar para afuera que es lo que puedes decir a Pepe acompañarte para que te puedas escapar por la guitarra no te la envío porque la vamos a llevar con nosotros por tierra quiere tres pero esta (...) en lo demás no hay consuelo para mí y así escribime y dame ese consuelo por amor de Dios que bien ves como estoy la barriga llena que quiero ir a parir contigo y así no te canso más hasta que vea conmigo quien de corazón estima y verte desea es tu querida.

Ana María de Palacios".




lunes, 22 de mayo de 2017

MAESTROS DE OBRAS PORTUGALUJOS: FRANCISCO BERRIOZABAL






Seguimos con los maestros de obras del siglo XIX, que fueron los artífices en parte del cambio urbanístico que sufrió la Villa, apoyándonos en las investigaciones de Roberto Hernandez Gallejones, que dada su admiración por el personaje que hoy recogemos, consiguió que se le dedicara una calle.

Francisco Xavier de Berriozabal y Garmendia, nació el 6 de febrero de 1848. Su padre que era maestro de obra en la Villa, y que también fue concejal, murió cuando él tenía 3 años por lo que tuvo como tutor a su abuelo Francisco Berriozabal Berrio, también maestro de obra al igual que lo era su abuelo materno Juan Ignacio Garmendia.

Condicionado por esta tradición familiar estudió la carrera de Maestro de Obras, en la Academia de Bellas Artes de Valladolid obteniendo el título en 1868. Se casó en Bilbao en 1871, y en 1873 proyectó su primer edificio de viviendas en la Villa, donde tendría una enorme actividad con numerosísimos proyectos, tanto en el ámbito privado como en el municipal, siendo el profesional más prolífico de todos los que trabajaron en la Villa en el último cuarto del siglo XIX ya que hasta que se nombró arquitecto municipal a Emiliano Pagazaurtundua en 1903, todas las funciones propias de este cargo recayeron en él actuando en la práctica como un verdadero arquitecto municipal.

De los 57  proyectos que en esos años se presentaron al ayuntamiento realizados por maestros de obras, 50 llevan su firma. Así que sería muy prolijo citar sus edificaciones tanto de inmuebles de viviendas o chalets y palacetes urbanos.

Para el ayuntamiento realizó todo tipo de informes, peritajes, proyectos de planificación urbana, enjuiciando incluso lo proyectos de importantes arquitectos que realizaron obras en la Villa, con los que en general mantuvo una pacífica convivencia.

Junto con Anduiza participó en la reforma del edificio de Escuelas públicas, proyectó los lavaderos de San Roque y Azeta (1889) y el matadero municipal (1890), y la primera la Casa-cuartel para la Guardia Civil (1892), o el barracón para soldados en el fuerte de San Roque.

Como miembro de la Junta de Caridad del Hospital Asilo firmó el primer proyecto de nuevo edificio en 1895, que finalmente se llevaría a cabo en su actual ubicación, llevando también la dirección de obra. Una denuncia de la Asociación e Arquitectos de Vizcaya en 1902, hizo que tuviera que intervenir Leonardo Rucabado, recién acabada la carrera, quien lo firmó en 1901 tras realizar algunos retoques en la fachada y distribución interna.

También actuó en el ámbito eclesiástico siendo designado por Sotera de la Mier para el proyecto del Colegio del Carmen, que tras un incendió fue reedificado por Julio de Saracibar en 1891, se le encargó la reconstrucción de la torre de la Parroquia tras la guerra carlista, o en 1892 en el convento de Santa Clara realizó el acceso principal, la espadaña o el edificio anexo de viviendas.

Fue además concejal y primer síndico en 1877 a 1881, director del cuerpo de bomberos, y miembro de la Junta de Sanidad.


domingo, 21 de mayo de 2017

MAESTROS DE OBRAS PORTUGALUJOS: MANUEL DE OTADUY




Como ya tenemos que pensar en el próximo libro de la Colección El Mareómetro que recoja los años que nos faltan del siglo XIX en la Villa, nos encontramos hoy con una profesión que tuvo gran importancia en su último cuarto de siglo como fue la de Maestro de obras.

El papel fundamental de estos era la conformación y remodelación de los espacios urbanos, y aunque sus limitaciones teóricas eran limitadas coparon las tareas y cargos propios de los arquitectos, siendo también encargados de emitir informes sobre los proyectos que llegaban al ayuntamiento, lo que ocasionó numerosos choques, ya que los trabajos que realizaban eran prácticamente idénticos. Esta titulación regulada por primera vez en 1757 se suprimió en 1871y se obtenía en Madrid o Valladolid.

Si en la Villa dejaron su huella muchos de estos técnicos la figura fundamental fue Francisco Berriozabal y en menor manera otro portugalujo como fue Manuel de Otaduy.

Vamos a hacer una escueta biografía de ambos empezando por el segundo, que era hijo de un matrimonio guipuzcoano que llegó a la villa en la primera mitad del siglo y donde completarían su prole con siete hijos.

Manuel de Otaduy Mendiguren nació en 1850 y realizó los estudios de Maestro de Obra, obteniendo el título en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Uno de sus hermanos, José Eustaquio (1845-1914), emigró de joven a Cuba donde trabajó en una ferretería y a su regreso fue concejal en Bilbao, y otro, Pedro, (1859-1936) a Inglaterra donde tuvo una fábrica de porcelanas.

El fue después de Berriozabal el maestro de obras más prolífico de los que trabajaron en la Villa ya que en el último cuarto del siglo XIX firmó por lo menos 16 proyectos de nueva planta y 22 reformas, aunque su proyecto más significativo de Portugalete es el plano topográfico de 1878, que recogemos retocado para mejor comprensión en esta entrada del blog.

Contó con una extensa clientela entre los vecinos más importantes de la Villa, como Benigno Salazar a quien le proyectó el palacete urbano del muelle viejo bajo su torre en 1881, donde actualmente está el bar Siglo XX, Fernando de Carranza que le encargó el proyecto de nueva planta de su casa en la calle Salcedo que daba a la Plaza (1876), o los Chavarri a los que reformó su casa de la calle del Medio. (1886) donde nació Víctor Chavarri.

En el cementerio de Pando también encontramos trabajos suyos como el panteón para la familia Juaristi de estilo neorománico (1882) o una artística sepultura para Brigida Calvo.

Fue elegido concejal en 1873 y en 1878 figura como miembro de la Cofradía de Mareantes.

jueves, 18 de mayo de 2017

LA HUELLA DE UN PORTUGALUJO EN MEXICO: FRAY JUAN BAUTISTA DE MOLLINEDO




En 1957 un artículo del marqués de Lede, descubrió que el agustino José Gabriel de Lasurtegui “muerto en olor de santidad” en Sevilla en 1862, tras hacer una notoria labor en Peru, había nacido en Portugalete. El ayuntamiento aprovechó entonces para poner su nombre a una nueva calle.

Si hubiera sido hoy, en la época de internet, quizás se lo hubieran puesto a este otro fraile portugalujo que comentamos y del que se puede encontrar amplia información en la red, pues como se ve ilustrando esta entrada tres pueblos mexicanos tienen en sus calles esculturas en su recuerdo como fundador de los mismos.

Juan Bautista de Mollinedo (1557-1628) que participó en el descubrimiento y colonización de amplios territorios del país azteca, se embarcó de muy joven a América, y allí atraído por la labor de los frailes franciscanos ingresó en su convento de Acambaro (México) llegando a ocupar un alto cargo en dicha congregación. Interesado por la vida de los indígenas aprendió sus lenguas y preparó un proyecto misionero y de colonización de los mismos.

Vino a España para darlo a conocer y en 1601 regresó con un grupo de franciscanos dispuesto a llevarlo a cabo. En 1607 fue el primer europeo en adentrarse en tierras aztecas tomando contacto con los originarios pobladores y levantando las primeras iglesias que se construyeron en aquellas tierras para los indígenas mayas.

En 1612 una cedula real le permitió fundar misiones en esta región con el cargo de Comisario. Entre ellas destacan en 1617, los pueblos de Rioverde, Valle del Maíz, Tula, y Jaumave, en donde hoy se levantan esculturas públicas en su memoria.

Durante la década siguiente junto con otros miembros de su congregación recorrió buena parte de esta zona de México, catequizando a diversas tribus indias y fundando congregaciones de su orden.

Como responsable franciscano de la estas nuevas tierras viajó a España para tratar la controversia entre el Arzobispado de México y las órdenes religiosas de agustinos, dominicos y franciscanos y aquí cayó enfermo muriendo en el convento de Madrid en 1628.

Hoy la historia de aquellos pueblos le recuerda y reconocen su labor con las citadas esculturas, pinturas murales o un colegio que lleva su nombre.












miércoles, 17 de mayo de 2017

CUANDO EL MUELLE DE HIERRO ERA ZONA DE BAÑOS: ESCALERAS DE CHICOS Y ESCALERAS DE CHICAS (3)




Seguimos hoy recordando los baños de la Punta en las escaleras de los chicos y de las chicas, que recogemos en las dos fotos que encabezan esta entrada. A la derecha, de 1950, con los hombres y la de la izquierda de unos años antes de mujeres, con Mertxe Adán a la derecha sobre las rocas con un traje de baño blanco hecho de un vestido que se le inflaba en el agua según nos confiesa. Al final tras el texto la foto de los chicos entera.

Aquellos baños veraniegos, separados por sexos, dejaban bien a las claras lo brutos que éramos siempre que acudíamos en busca de las chicas para “dejarnos ver”.

Recordando con Juanjo del Horno “Trole”, Josetxu Fdez. Larrondo, Paco Martín, Javitxa Martínez, Josemi Palacios, Javi López Isla y otros bañistas de distintas épocas, todos coincidimos en la relación amistosa y la protección, que a pesar de la distancia (110 m), les proporcionábamos. ¡Hay amores que matan!

De vez en cuando, los chicos hacíamos un “safari acuático” en fila india desde nuestras escaleras hasta las de las chicas, la mayoría de las veces con el “trajebaño” tipo Meyba en la cabeza. Ya no estaba “Tin-tán” con su silbo. Al son de ¡Obenuno!, íbamos nadando y una vez allí, o bien las invitábamos a bañarse con un “de aquí para abajo, todas al agua” o las salpicábamos con técnica depurada. ¡Vaya forma de ligar!

Según otro informante, había otra excursión en forma de “entierro”. Primero iban los monaguillos, luego el cadáver, flotando haciendo el muerto entre cuatro porteadores y luego toda la gente llorando pero al “motrollón”. Si venía el “chiva” a la escalera y preguntaba de quién era determinada ropa, para coger al culpable, entonces cualquiera de los que no había ido al “entierro” decía que era suya. Mientras tanto la procesión, ya disuelta, nadaba hasta la rampa de Santurtzi, donde se esperaba pacientemente a que pasara la tormenta para regresar en pequeños grupos.

Otro de los numeritos era hacer en pelotas “la pluma y el tintero”. Os podéis imaginar  que era la pluma y que el tintero. Cuando las chavalas se iban al morro, los “safaris” tenían el recorrido más largo, pero merecía la pena.

Pero, en las escaleras de los chicos la cosa ya era otro cantar. “Trole” ejercía de capo y junto a otros veteranos (“Tinín”, los Madariaga, Cobos…) que habían sufrido en su día con los de la generación anterior, nos hacían mil perrerías. La más famosa era “el paseíllo”, que consistía en coger entre cuatro por las muñecas y tobillos a la víctima elegida y desde las escaleras lanzarle al agua con el consiguiente espaldarazo o tripada. A veces, un empujón a los abusones les hacía caer junto a su víctima. A los de Sestao se les distinguía enseguida por su extraña forma de nadar de costado “a lo chica” y solían ser los “elegidos”. Qué decir de los “txunbos” que los finolis llamaban aguadillas o las guerras con fango desde el agua. Aquel fango debía tener propiedades dermatológicas, porque de vez en cuando nos embadurnábamos el cuerpo con él y colgándonos del suelo de los pasos “hacíamos el higo”, descolgándonos por el cansancio al grito de ¡estooooymaduuuuuuro!. Desde ese mismo lugar, nos lanzábamos al agua realizando numeritos, como “la carpa”. ¡Y no nos ha pasado nada!. Las chicas desde sus escaleras presenciaban de reojo los saltos y gansadas.

Otra costumbre que tuvo arraigo en diferentes épocas, fue el ir con unas monedas en el bolsillo oculto que tenían los Meybas, hasta Santurtzi (400 m) o hasta la playa de Las Arenas (700 m), para una vez allí, tomarnos un blanquito reparador. Alguno tenía allí la novia y animaba a realizar la travesía. Previamente habíamos calculado la corriente y el punto desde el que salir para poder doblar sin problemas la Mojijonera.

Me han contado, como una vez en Las Arenas, una cuadrilla se vio sorprendida por una galerna y debieron volver andando hasta el Puente y pasar la Ría. Cómo el espectáculo llamaba la atención, a uno de ellos se le ocurrió decir en voz alta: ¡Ya os decía yo que dejar la ropa al cuidado de aquella vieja no me parecía seguro y mira como hemos acabado! .La cosa acabó con una caminata desde el Puente hasta la Punta y además con galerna.

Las escaleras y las rocas estaban plagadas de zapateros, escaramujos, mojijones y ostrones, y con uno de ellos me corté el pie días antes de tener que bailar en Vitoria (1966). Tuve que ir a la pata coja y sangrando, hasta el consultorio de Felipe Llorca, encima del Metro, para que me hiciera un zurcido en frío. ¡Qué daño!.

De vez en cuando, los invadidos éramos los chicos, pero por las chavalas de Santurtzi que solían venir en bote desde su puerto. La mayoría de las veces (seguro que les gustaba) balanceábamos el bote entre sus gritos de pánico. ¡Nunca les pasó nada!.

Entre los habituales había muy buenos nadadores que formaban parte o pasaron a engrosar las filas de la Deportiva Náutica de Portugalete. La piscina municipal que se había abierto en 1959, con agua salada de la ría, fue restando efectivos poco a poco a las cuadrillas de la Punta y al final fuimos pasando por el aro. “Trole” seguía haciendo de las suyas desde el trampolín, admirando a propios y extraños con su famoso y temerario “avión”.

Cuando el tiempo no invitaba al baño, el recurso para pasarlo bien era coger los kiskillerosque había en casi todas las casas y una vez pasados por el mercado a por carnada, dedicábamos la mañana o la tarde, según la marea, a karramarros o kiskillas, sin olvidar a los “velludos” (eskarrak) de los que se contaban historias truculentas, como la de aquel al que un velludo le había cortado el dedo de un mordisco. Había que pescarlas en la plataforma del morro en los agujeros que tenían los bloques, con una varilla con un gancho en la punta. ¡Cómo costaba sacarlas!.

Bueno, estas son algunas batallitas que os mencionaba. ¡Espero que os hayan traído buenos recuerdos  y lo hayáis disfrutado!.



JOSE LUIS GARAIZABAL


martes, 16 de mayo de 2017

CUANDO EL MUELLE DE HIERRO ERA ZONA DE BAÑOS: ESCALERAS DE CHICOS Y ESCALERAS DE CHICAS (2)  




Estas dos escaleras que hemos visto en la entrada anterior estaban destinadas a cada sexo y un guardia municipal, que no conocí, al que apodaban “Tin-tán” controlaba desde el muelle con su traje blanco y casco del mismo color que nadie pasase de una zona a la otra. Su silbo sonaba con cada infracción.

Conocemos la existencia de tres bandos de diferentes alcaldes (1935, 1936 y 1941) en los que se muestra la moral de la época:“no se consentirá en modo alguno que se utilice para bañarse el Muelle de Hierro, en ninguno de sus dos paseos (arriba y abajo), ni permanecer ni transitar por ellos vestido con traje de baño”, “ni el uso de prendas de baño que no cubran el cuerpo de forma decorosa, ni llevarlos recogidos a la cintura, a pretexto de baños de sol, por medida no solo de moral sino de buen gusto”, incurriendo en delito de “gamberrismo”. (E. Retuerto-1935). “No se consentirá a nadie que se bañe desde el Muelle o sus escalas. Se habilitará para el baño la playa, el dique y el último espigón del Muelle de Hierro”, “los mayores de 12 años, en la playa, deberán usar, para vestirse o desnudarse, las casetas de baño, a no ser que vayan vestidos desde sus domicilios y cubiertos de un albornoz”. (C. Busteros - 1936). Valeriano Martín recordaba en 1941 las citadas prohibiciones y recomendaciones. Lo más gordo era que incurrirían en “gamberrismo”, quienes “circulen por los paseos públicos sin chaqueta o vestidos de forma inadecuada para la población”.

Los portugalujos fueron poco a poco sorteando estas prohibiciones o las autoridades fueron relajando su puritanismo.

En las fotografías superiores, en los años 40, de Mertxe Adán la vemos sobre las rocas junto a sus amigas de cuadrilla: Josefina Olano, Cipri Solaetxe (mostrando la pantorrilla), Amali R. Madariaga, Ortiz, Emili ... Como dato curioso, me apunta Mertxe, que en fiestas se solían bañar por la noche, previa inspección de que no hubiese parejas “amorosas” en el paseo inferior, en las cercanías de la escalera. Luego era ella el volver con el “trajebaño” mojado.

El bote de la imagen era portugalujo, pero no recuerda la propietaria.

Cómo las “escaleras de las chicas” no tenían “solárium”, salvo las rocas y la pasarela, éstas se desplazaban también hasta el faro para poner las toallas en los adoquines del paseo, bajando a bañarse a la planchada que rodeaba el morro, fundamentalmente en la parte que daba a Santurtzi.  

La creciente contaminación de la Ría nos fue expulsando de estos lugares de baño, en los que habíamos aprendido a nadar, fundamentalmente del “dique”, ya que entre la sangre y tripas del matadero, el petróleo de los desguaces de la Benedicta, el lavado de mineral y la contaminación industrial y humana, el baño allí se había convertido en una tortura, pero principalmente nos desplazamos al ir en cuadrilla muchos de los miembros del Elai Alai.

Pero bueno, el paso a la Punta era como un rito de mayoría de edad. Si te bañabas allí… ya eras un hombre.

Seguiremos mañana recordando estas “batallitas”…



José Luis Garaizabal

lunes, 15 de mayo de 2017

CUANDO EL MUELLE DE HIERRO ERA ZONA DE BAÑOS: ESCALERAS DE CHICOS Y ESCALERAS DE CHICAS (1)




Al figurar entre los fondos que nos ha facilitado la familia Garitaonandia-Adán, una serie de fotografías inéditas de las escaleras de las chicas, me he animado a refrescar recuerdos de aquellos baños veraniegos en la Punta. Y digo la Punta, porque nosotros siempre la hemos llamado así, ya que el carácter “de hierro” lo había perdido tras el hormigonado, realizado en 1933-34, de la plataforma superior y de las columnas de hierro que permitieron su construcción.

Empezamos hoy repasando nuestro archivo fotográfico, en el que vemos que en un principio no existía ninguna de las dos escaleras en las que se han bañado miles de portugalujos y vecinos de los pueblos limítrofes. La primera que se construyó fue “la de los chicos”, también conocida como “el Sporting”, dado que la barcaza del Club permanecía fondeada junto al espigón que se construyó seguramente para dar servicio al Club. Era un espigón que abrigaba un pequeño embarcadero con una escala, al que se añadió años más tarde otro tramo con unas escaleras de hormigón que fueron nuestro territorio de baños y gansadas. Sobre él, una artística farola que desgraciadamente no fue rehabilitada de fuste en 2012, ya que le faltan las lámparas y los globos protectores.

En la foto superior, sobre la vista aérea con las dos escaleras hemos colocado dos fotos con el muelle sin “las escaleras de las chicas”.

Junto al espigón se abrió inicialmente (h. 1920) un solo paso, que pasaron a ser dos al hormigonar el muelle, facilitando la circulación de las aguas y una comunicación más corta desde o hacia el puerto de Santurtzi.

Tras el hormigonado del muelle, se creó otro embarcadero, las “escaleras de las chicas”, a las que se accedía desde la parte baja del muelle tras bajar las escaleras que construyeron por la banda de la ría. También se construyeron otras dos escaleras a ambos lados del muelle, una junto al mareómetro y otra enfrente del tercer espigón de amarre, por la parte de la antigua playa.

Estos “pasos” fueron después un buen trampolín desde el que los más osados nos lanzábamos al agua, emulando los saltos que en los años veinte realizaban los socios de Sporting desde su sede flotante, como recoge la foto de Cesar Estornés en su blog. En sus rocas se pescaban mojijones buceando, aunque se corría el riesgo de una buena cagalera.

Bajo estas líneas con una foto cedida por Marinita Pérez del año 1957. 

José Luis Garaizabal


domingo, 14 de mayo de 2017

TRAS EL HOMENAJE AL OCHOTE DANOK BAT


Tras el acto de la semana pasada reconociendo la trayectoria del ochote Danok Bat, en las personas de tres de sus mas veteranos miembros, y ya que ellos nos han trasmitido su satisfacción y agradecimiento, recogemos hoy dos de las fotos que se mostraron allí, aprovechando para decir que el agradecimiento es por nuestra parte y por todo el Pueblo de Portugalete por sus tantos años de dedicación a la música y por llevar el nombre de nuestra Villa por todo el mundo.

Si la foto superior nos los muestra en Madrid, dejando bien patente su procedencia, la inferior nos recuerda que además de los que habitualmente han cantado en las actuaciones, hubo otros muchos portugalujos involucrados en el proyecto y que intervenían en ocasiones, como se puede apreciar en una actuación en el “Teatrillo”, que recogemos en recuerdo de nuestro compañero “del mareómetro”, Gaizka Arostegui.


jueves, 11 de mayo de 2017

IKUSGARRI, 50 AÑOS DE DEVOCIÓN POR LA DANZA




Este año cumple medio siglo de existencia el Ikusgarri Dantzari Taldea, de REPELEGA.

Para festejar este cumpleaños, sus integrantes han preparado una serie de actividades, que ya se están desarrollando desde el inicio del año. Mañana día 12 y hasta el día 25, presentan en el Convento Santa Clara una exposición de indumentaria, instrumentos musicales y fotografías, el próximo mes tendrá lugar el festival anual por fiestas de San Cristóbal en Repélega que será otro de los puntos álgidos del programa, y todo culminará el 28 de octubre con una espectacular representación.


Emilio Xabier Dueñas, ex componente de Ikusgarri y Presidente de Zatak Herri Ondarea, nos recuerda estos 50 años del grupo:

Desde 1967 y durante varias generaciones, la danza y la música del país han sido los elementos transmisores de un colectivo afincado en Repélega: Ikusgarri Dantzari Taldea.

Pero Ikusgarri no es únicamente un grupo de danzas. Son las personas que han ido pasando por su seno y las que continúan, las que han impregnado su filosofía, cambiante por los avatares sociales, marcando el devenir mediante fases y pasos, algunos de ellos perfectamente estructurados.

Ikusgarri es un agente cultural con evidente signo dinamizador del barrio y divulgador del fundamento autóctono, el cual ha sabido potenciar estas facetas con una seriedad y rigurosidad como pocas. Danzas y melodías de los 7 territorios de Euskal Herria se dan cita en su más que extenso repertorio: desde la más que cercana “ezpatadantza” de Durangaldea, hasta las Kabalkadakde Luzaide; desde una sencilla “sagardantza” de Baztan, hasta la complejidad de pasos de las danzas de las Maskaradak de Zuberoa; o desde las danzas de la Rioja alavesa, hasta los “ttunttunak” del Valle de Erronkari.

Su salidas al extranjero llevando por bandera física la ikurriña y por simbólica la de Portugalete, han servido para catapultar la localidad, de la que se sienten cuerpo y espíritu de ella. Países como Hungría, Rumanía, Inglaterra, Italia, Portugal, Francia o Suiza, han visto pasear la imagen alegre de una juventud o de unos adultos que, a pesar de la edad, no han perdido el buen humor y el saber hacer en diferentes escenarios.

Sin embargo, esa difusión exterior, sobre todo realizada en los últimos años, no nos debe cegar de lo ininterrumpidamente ofrecido en Portugalete: la organización de las fiestas de San Cristóbal, desde el inicio de su fundación como asociación; la participación en la “bajada” de San Roque o en la Virgen de la Guía; la salida con Olentzero el 24 de diciembre; la enseñanza de danza a gente mayor: o la entonación de la canción de Santa Águeda. Estos, son solo algunos de los ejemplos de lo variado que puede resultar el tocar diferentes campos de la cultura… y eso sin contar las incursiones en el deporte o en la fotografía.

Quién iba a decir a aquéllos/as primeros/as componentes que, con esfuerzo y humildad y sin dinero lograron montar un grupo de danzas vascas ensayando en el antiguo poblado de BabcockWilcox por falta de un espacio cubierto, a lo largo de 50 años, el Patrimonio Material y el Intangible acumulado iba a ser tan importante como para repensarse en seguir otros, al menos, 50 más brincando y marcando pasos de danza por todas las esquinas del país.




miércoles, 10 de mayo de 2017

HERÁLDICA PORTUGALUJA (10.1): ESCUDOS DE RAMÓN VICUÑA Y ELOISA DE LA HORMAZA


Como complemento al décimo capítulo sobre HERÁLDICA PORTUGALUJA, presentamos hoy estas preciosas vidrieras a las que hemos tenido acceso gracias al Presidente y Hermano Mayor del Santo Hospital del Glorioso San Juan Bautista, Edu Benito Díaz de Mendivil, tanto a la que se encuentra depositada en la institución como a las que aún existen en la casa del Muelle, que fue construida por Ramón Vicuña y su esposa Eloisa de la Hormaza entre 1915 y 1916.
En la primera podemos apreciar los escudos familiares con una cinta en la que podemos ver escritos con ortografía sabiniana (D. Ramón fue presidente del EBB de EAJ-PNV) los apellidos de ambos: BIKUÑA & ORMATZARAK
Ya dimos la descripción de ambos escudos, así que no vamos a repetirnos.
En la casa que fue donada al Hospital-Asilo por Miren Vicuña, existe un pequeño espacio dedicado a capilla con dos vidrieras, que se conservan todavía. El retablo, hoy retirado, podemos verlo en el Museo de la Basílica de Santa María, que queda desmerecido por el polvo y los trastos a su alrededor.
El retablo tapaba una de las vidrieras, la que muestra un Sagrado Corazón en su parte superior y en el lateral, otra con un lauburu de líneas rectas sobre el que están entrelazadas las letras RV (Ramón Vicuña) y Eh (Eloisa Hormaza). En la parte inferior, bajo una cinta con la leyenda “REGINA PACIS ET SANCTE”, otra con un enigmático  “RAYMUNDE”. Entre ellas y otra con “ORA PRO NOBIS”, dos escudos claramente religiosos. Uno, rodeado por dos ramas entrelazadas, muestra un sol, sobre fondo celeste, en el que está escrito PAX y bajo él, la A y la M entrelazadas (AVE MARÍA). A su izquierda, otro escudo que contiene una custodia con el monograma IHS, coronado por un capelo con seis borlas a cada lado, que es propio de los obispos, que sustituyó en los escudos a las mitras, allá por el siglo XIV. Bajo estas figuras, lo que parece ser un candado antiguo que en  heráldica tienen como significado: fidelidad y secreto.
Otra preciosa vidriera, ya fuera del antiguo recinto religioso, completa esta colección. Corresponde al Puente Viejo de Balmaseda y desconocemos si existía alguna relación del matrimonio con la villa encartada.
Completamos este trabajo con otra vidriera proveniente del chalet de la familia Vellés, en Abaro, que muestra a un velero, saliendo viento en popa junto al faro del contramuelle de Algorta. Se encuentra colocada en la entrada de la capilla del Hospital.

P.D. Si alguien conoce la existencia de alguna otra vidriera, a parte de las publicadas, añadir un comentario con su localización. Eskerrik asko. 
JOSE LUIS GARAIZABAL


Fotografías del autor (2016-2017)


martes, 9 de mayo de 2017

UN SANTURZANO DE PORTUGALETE: JENARO ORAÁ MENDÍA (1872-1937)


Nuestro recordado amigo santurtziarra Jenaro Urtiaga “Sodupe” en sus Monólogos de una sardinera santurzana, decía refiriéndose a Don Jenaro Oraá que era “santurzano cien por cien, según él decía, aunque algunas malas lenguas afirmasen que había nacido en Portugalete”.
Como esas lenguas tenían razón, nuestro colaborador José Manuel López Díez ha arañado documentalmente, como él dice, la gruesa capa de apologías y costumbrismo que recubre a este personaje. Al fin y al cabo, los 28 años que estuvo al frente de la parroquia de San Jorge han dejado huella en el concejo marinero. Y hoy, para la mayoría, Jenaro Oraá es solo el titular de uno o dos homenajes públicos en Santurtzi: una calle principal y un medallón en el monumento a la Virgen del Carmen.

         El trabajo que lleva el mismo título que esta entrada se puede leer en la Biblioteca Digital Portugaluja (pinchar).

lunes, 8 de mayo de 2017

VISITA DE LA VIRGEN DE BEGOÑA A PORTUGALETE EN 1949 (3)



Para completar el reportaje fotográfico de la visita de la imagen de la Virgen de Begoña a Portugalete en 1949, recurrimos a nuestros fondos y elegimos estas tres fotos que corresponden a la entrada de la iglesia junto a la imagen de la Andra Mari portugaluja, en el altar que le prepararon en la fachada del convento de Santa Clara, y ya en su inicio del viaje por la ría en dirección a Bermeo.





domingo, 7 de mayo de 2017

VISITA DE LA VIRGEN DE BEGOÑA A PORTUGALETE EN 1949 (2)


 Continuamos ofreciendo las fotos de Chus Navarro,  con el relato recogido por José Luis Garaizabal de la Gaceta del Norte, tras su llegada a Buena Vista para desde el arco del Hospital continuar el desfile hasta el Cristo, donde estaba el arco de la foto superior, que nos muestra también a la izquierda la entrada del Banco Vizcaya, con su anagrama en la fachada y su imponente puerta de hierro, y la casa de Chapa tras las verjas a la derecha. En primer plano las vías del tranvía y el guardia municipal vigilante. La plazuela del Cristo con suelo de adoquines a diferencia de las calles del casco viejo que lucían y lucen sus tradicionales rebollos.
En la Gaceta del Norte se decía:
En la Plaza del Cristo de los Mártires (sic), otro arco también monumental, pintado y adornado con los escudos de Vizcaya y Portugalete; rematado por una docena de banderas nacionales iluminadas por su base. Es un hito plantado allí por el Ayuntamiento y la Junta Parroquial para señalar de un modo artístico y grandioso la integra dedicación de la Villa a la Patrona de la provincia.
Entra la imagen en el bello templo y el órgano y voces de los fieles que llenan las naves cantan sin cesar mientras aquella es trasladada a hombros al trono preparado bajo el baldaquino de raso azul en la parte del Evangelio. Entra también la imagen de Santa María de Portugalete que es colocada en otro trono en la parte de la Epístola.
Altavoces llevan las palabras de Chopitea hasta el último rincón de la Villa, lanzando vivas que son contestados por el pueblo.
A las 11 de la noche terminó el acto tras la bendición y la Salve, que dieron paso a los turnos de vela de las dos imágenes. Chopitea la recibió así: ¡Cuando nuestro pueblo corre hacia María, se hace grande, se hace inmortal!”.
Sigamos con las crónicas de los días posteriores a la llegada. De Portugalete peregrinó a La Arboleda, Urioste, Santurtzi, Sestao y Barakaldo.
El sábado día 3 de Julio, el Rosario de la Aurora se desplazó al barrio de Repélega que apareció cubierto de una red de guirnaldas, arcos y colgaduras que los vecinos de aquel popular barrio habían tendido y construido durante la noche anterior. De regreso, ya en la parroquia, a las ocho de la tarde, se realizó una procesión dedicada a los jóvenes por las calles Santa María, María Díaz de Haro, Muelle de Churruca y calle del Medio, visitando la iglesia de los PP. Agustinos antes de volver a la parroquia. A las 10 y media se celebró una misa de campaña en la Plaza, donde se decidió conceder a la Virgen la Medalla de Oro de la Villa y a las 5 se embarcó la imagen en el patrullero V-18 y fue despedida por unas 50 embarcación en El Abra antes de seguir rumbo a Bermeo.
 Bajo estas líneas vemos la imagen por el muelle, al que hemos añadido las fotos de Felix Gil con la Virgen por Abatxolo el día 3 de julio proveniente de Sestao, con el altar en la casa de Isabel Tellaetxe y a su paso por  la actual c/ Buenos Aires.





RECOGIDO DE LA PRENSA: EL CINE MAR


El suplemento de EL CORREO de la Margen Izquierda, recoge hoy en su sección EL MURO DE LA MEMORIA, firmado por el portugalujo Erlantz Gude, este articulo sobre el desaparecido y recordado cine Mar de la Plaza de la Ranchería.

jueves, 4 de mayo de 2017

VISITA DE LA VIRGEN DE BEGOÑA A PORTUGALETE EN 1949






Siguiendo con la misión de dar a conocer el archivo fotográfico familiar de Chus Navarro, recogemos hoy las fotos relativas al paso de la imagen de la Virgen de Begoña por Portugalete en su recorrido por toda la provincia, que empezó el 24 de abril  de 1949 por Gernika y de allí a Arratia, Orduña, Ayala y las Encartaciones.

Comenzamos con las fotos del arco que se construyó frente al Hospital Asilo, así como la muchedumbre frente al mismo en el momento de su llegada y para ello recurrimos a José Luis Garaizabal para que nos explique su situación.

La foto principal sacada frente al Hospital en dirección de General Castaños hacia El Cristo, nos muestra bajo el arco la casa de Juaristi que se llamaba “Vista Alegre” ya desaparecida. Los adoquines de la derecha serán la confluencia entre Zomillo y General Castaños. El arco, en el que pone AVE MARIA en la parte superior, tiene en las pilastras los escudos de Portugalete (el ovalado, ya que se estaba en proceso de cambio al modelo actual) y el de Begoña, que como ya escribió al hablar del escudo de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, se representa con un jarrón y azucenas. Las casas y calles están engalanadas con banderas y guirnaldas vegetales, para dar la bienvenida a la Virgen que proveniente de Carranza, vía Somorrostro llegó aquí el día 26 de junio.

Ha recurrido a la prensa de entonces y el resumen de lo publicado por la Gaceta del Norte es el siguiente:

El día 26 se había planificado la llegada a la Villa proveniente de Carranza y la Villa echó el resto. Como adelanto, se publicó el mismo día una exaltación a Santa María de Portugalete, recordando cómo el 7 de Agosto de 1948 había sido colocada de nuevo en el presbiterio la histórica imagen y como iba a salir a recibir a la de Begoña. Recordaban los cuatro trenes con devotos de la Virgen de Begoña que se desplazaron en su día a Bilbao a los actos de coronación.

De los actos del día 26, nada mejor que extraer unos pasajes del relato del corresponsal JMZ en La Gaceta del martes día 28.

“Un monumental arco almenado de 8 metros de altura por 9 de anchura, levantado de día y de noche, frente al Hospital Asilo de San Juan Bautista por los entusiastas hijos de Begoña del barrio de Buenavista, señala el lugar de recibimiento oficial. Es una obra hermosa de madera contrachapada, pintada y tapizada y adornada con jarrones de cobre y con los escudos de Portugalete y Begoña. Los obreros del barrio trabajaron hasta muy avanzada la noche de ayer.

Miles y miles de portugalujos se adelantaron hasta Cabieces para acompañarla. También se instaló un precioso altarcillo por la Comunidad del Hospital.

A las 7 de la tarde, el pueblo ha enviado una embajada distinguida de autoridades hasta Somorrostro, encabezados por el Arcipreste D. Ángel Chopitea, el Alcalde D. Miguel Loredo y los párrocos y alcaldes del arciprestazgo.

Los altavoces dan cuenta sin cesar de la marcha hacia Portugalete de la carroza de Begoña. ¡Ya llega!.

Precedida de dos largas filas de ciclistas, algunos llevan con ellos a niños. Son las 9 de la tarde y las lágrimas corren por las mejillas de hombres, mujeres y niños.

Poco antes de la procesión de 50 minutos, las 18 palomas traídas desde Santa Marina por los de Buenavista, levantaban el vuelo ante la imagen. Una de ellas lleva en su pata este mensaje: ‘Portugalete a los enfermos de Santa Marina. Viva la Virgen de Begoña’.

En apretada procesión se marcha por este orden: Chistularis, Cruz alzada, carroza del Colegio del Carmen, niños y niñas, banderas de ACE y asociaciones piadosas femeninas, carroza del Catecismo Parroquial, banderas masculinas, tiples de la Escolanía parroquial, niños de blanco, carroza de SANTA MARÍA, ángeles en dos filas, Órdenes religiosas y clero del Arciprestazgo, Imagen de la VIRGEN DE BEGOÑA, clero de Santa María presidido por D. Ángel Chopitea, Presidencia civil con D. Miguel Loredo a la cabeza, Ayudante de Marina, Jefe de FET, jerarquías y cerrando, la Banda de Música.



Continuaremos.


TRAS LA PRESENTACIÓN DEL Nº 22 DE LA COLECCIÓN EL MAREOMETRO: GRACIAS A TODOS



Tras el encuentro de ayer en el HOTEL, con motivo de la presentación del último libro de la Colección El Mareómetro, no nos queda más que mostrar nuestra satisfacción y agradecimiento a todos nuestros suscriptores y amigos y ofrecer nuestras disculpas por no haber previsto su amplia respuesta.
El gran salón Ibaizabal del HOTEL se quedó pequeño, muchas personas no pudieron acceder al interior y se quedaron sin poder recoger su libro, a pesar de que habíamos llevado más de 300 ejemplares y que previamente se habían repartido entre los más cercanos otro centenar y enviado por correo los que así lo tienen establecido.

Agradecemos las muestras de apoyo recibidas, que nos animan a seguir con nuestra labor, y no nos queda más que agradecer a SURPOSA su colaboración para que los que tienen pendiente de recoger el libro lo puedan hacer en sus oficinas de Santa María nº 1, al GRAN HOTEL PUENTE COLGANTE por la cesión de sus instalaciones, al Área de Cultura del Ayuntamiento que colaboró en el homenaje al Ochote Danok-Bat, a los componentes de este conjunto por su gran actuación, a Casa Polvorilla por el excelente vino que nos ofreció al finalizar el acto, y a José Luis Gutiérrez Landa por su habitual reportaje fotográfico.