martes, 16 de enero de 2018

LOS PORTUGALUJOS DE LAGUN ONAK: JOSE MARÍA ANGULO, VICENTE ARIZMENDI Y VALENTIN ARANA




 Vamos a finalizar el trabajo de Jon Iñaki Carnicero Urra, que se puede consultar integro en la Biblioteca Digital Portugaluja, recogiendo algunas noticias de sus componentes, empezando por José Mª Angulo que es el único que continua en activo dirigiendo el Herriko Abestiak, un coro que quiere ser guardián del extenso cancionero jarrillero.
Josemari, perteneció al ochote Danok Bat desde el año 1958, al que se incorporó como tenor segundo con sólo 16 años, dando continuidad a la larga tradición cantora de la familia Egaña, en el que sus tíos José y Jesús Egaña Garayo iniciaron la saga poco después de fundarse el otxote en 1932, él y su primo José Moisés Egaña la continuaron y en la actualidad su hijo Asier sigue participando en la laureada formación.
En aquellos años de gran, pero sana, rivalidad entre ochotes, en que se celebraban numerosos certámenes y concursos, la cuerda de tenores segundos estaba formada por Josemari y su tío Jesús Egaña. En varios de ellos resultaron ganadores. Josemari abandonó la formación portugaluja en 2013 después de cincuenta y cinco años dedicados ininterrumpidamente al ochote Danok Bat. 
Vicen y Tinín, por su parte, fueron miembros y directores de la banda de cartón El Resbalón desde finales de la década de 1950 hasta principios de los años 60, cuando el carismático Casto Comonte, Castorín, se hizo cargo de la dirección de este grupo musical. 
Otra importante faceta de nuestros tres protagonistas fue su labor como Banda de Txistularis y profesores de txistu y solfeo en el grupo de danzas del Ela Alai. Este grupo de danzas debutó en Portugalete el 7 de junio de 1964 y la banda de txistularis que los acompañó fue LAGUN ONAK, en este caso integrada por Vicen Arizmendi, txistu 1º; Pepín Garrigós, txistu 2°; Tinín Arana, silbote y Emilio Larrabide, atabal.
A partir de esta fecha y hasta 1976 acompañaron a los dantzaris del grupo en sus actuaciones y desplazamientos y en los festivales y concursos, así como en todos los actos populares en Portugalete, especialmente en la diana del 15 de agosto y en la bajada popular del 16 de agosto. No fueron los únicos txistularis que tuvo el grupo Elai Alai en ese periodo de tiempo, pero sí podemos decir que con su dedicación y entrega contribuyeron a la consolidación y crecimiento del mismo, especialmente Josemari Angulo que fue quien mayor dedicación pudo prestar a este menester, haciendo de txistulari, profesor de txistu y dulzainero.
Vicen y Tinín antes y Josemarí un poco después abandonaron su labor como músicos y profesores de txistu en el grupo Elaí Alai, acabando también, simultáneamente en aquellos años inmediatamente posteriores a la muerte del dictador Francisco Franco, lo que podemos considerar como segunda época dorada del txistu en Portugalete. 
En años posteriores no dejaron de ensayar y de tocar en ocasiones puntuales ceñidas al ámbito familiar porque supieron cuidar y mantener la amistad que se profesaban y que ampliaron a sus esposas, hijos e hijas. La muerte prematura de Vicen Arizmendi puso en 1998 punto final a esta fructífera trayectoria. Sea para ellos nuestro más profundo homenaje y agradecimiento.






lunes, 15 de enero de 2018

LA BANDA DE TXISTULARIS LAGUN ONAK



Siguiendo con el trabajo de Jon Iñaki Carnicero Urra, presidente de Portugaleteko Txistu Zaleak, en que nos recordaba al txistulari Vicente Landaluze y a su academia de txistu, continuamos hoy recogiendo el primer fruto de la misma como fue la banda Lagun Onak, formada por sus alumnos Josemari Angulo, Vicente Arizmendi y Valentín Arana.

Amigos de escuela y de correrías adolescentes, congeniaban también extraordinariamente bien con el txistu entre sus dedos. En 1957 acuden al multitudinario alarde que la Asociación de Txistularis del País Vasco celebró durante la Semana Grande de Bilbao, considerado un hito del resurgir del txistularismo en la capital vizcaína. Continúan acudiendo a alardes, concursos y todo tipo de actos en los que el txistu, en una época de claro retorno, aparece cada vez con más frecuencia en actos oficiales y fiestas populares. Se crea, casi de forma natural, la banda LAGUN ONAK y va adquiriendo una merecida fama.

La formación estable de esta banda era Vicen, txistu 1º; Josemari, txistu 2° y Tinín, silbote. No tenían atabalero fijo pero, dada la calidad que atesoraban y la fama que fueron adquiriendo, no tenían problemas para contar con percusionistas de reconocida valía como, por ejemplo, José Ignacio Lafuente y Jesús Villar, Txutxi, que tocaban en importantes bandas de la provincia. Los ensayos los realizaban en los locales de la Hojalatería Trasviña, situada en la calle General Castaños y propiedad de la familia de Vicen Arizmendi, donde también ensayaba la Banda de Cartón El Resbalón.

LAGUN ONAK fue, desde el año 1957 hasta 1967, una de las bandas de txistularis más prestigiosas de Bizkaia. Sus componentes eran muy queridos y reconocidos por la crítica musical y por la afición popular, compañeros y compañeras txistularis y grupos de danzas. Eran asimismo muy solicitados para participar en alardes (según nuestros datos, se celebraron por primera vez incluidos en el programa oficial de fiestas en 1965 y 1966), festivales, pasacalles, actos oficiales, fiestas patronales, concursos de jotas o de danzas, etc. Fueron tiempos duros, por otra parte, por la situación política de dictadura y en multitud de ocasiones la autoridad policial les obligaba a salir a tocar alejados del centro de los pueblos a los que acudían. Gracias a la labor que txistularis como ellos fueron realizando en la época, la situación se fue normalizando y la presencia del txistu aumentando en multitud de actos.

El largo servicio militar obligatorio de la época, (Josemari estuvo en el Ferrol entre 1964 y 1966), coincidió con los mejores años del trío y obligó en este periodo de tiempo a buscar sustitutos cuando alguno de los tres miembros natos de Lagun onak no podía acudir a alguno de sus compromisos, como fueron Vicente Landaluze, el hermano de éste Joaquín Landaluze, Pepín Garrigós y Txetxu Molinos, pero esto no supuso en ningún caso una merma en su calidad musical ni en su prestigio y reconocimiento. Las obligaciones laborales, por el contrario, si fueron mermando la capacidad de dar respuesta, manteniendo la calidad musical, a los requerimientos que les llegaban, puesto que si Josemari no tuvo excesivos problemas porque trabajaba en una empresa cercana, Vicen y Tinín debían realizar largos desplazamientos por motivos laborales con lo que los ensayos se vieron muy dificultados.

En el historial de LAGUN ONAK podemos anotar que se presentaron a muchos concursos de txistularis, muy en boga en la época, tanto individualmente como en formación de banda, obteniendo premios y un general reconocimiento. Así podemos citar el tercer premio de Banda en Azpeitia (1966), primer premio de José María Angulo en Sodupe (1967), y primer premio a Vicente Arizmendi, por citar algunos ejemplos.

En definitiva, eran unos txistularis de gran calidad musical y, quizá aún más importante, constituyeron un grupo humano muy querido, al que se adivinaba grandes valores humanos y que atesoraba una relación personal entre sus componentes que ha perdurado hasta la actualidad.




domingo, 14 de enero de 2018

RECORDANDO AL TXISTULARI VICENTE LANDALUZE






Jon Iñaki Carnicero Urra, presidente de Portugaleteko Txistu Zaleak, nos envió para mayor divulgación entre los portugalujos, sus trabajos publicados en el último número de la revista Txistulari, de la que ya recogimos el dedicado a Eduardo Arnaiz, con una gran acogida. Antes de continuar con el segundo de ellos dedicado a la banda Lagun Onak, entresacamos hoy del mismo el recuerdo que se hace de la figura de Vicente Landaluze “Txistu” que llegó a tener una considerable importancia en la vida musical de nuestra villa.

Nacido en Orduña en 1912, era el menor de seis hermanos y hermanas. Su padre Braulio Ortiz de Landaluce (Orduña, 1871), el hermano mayor Manuel (Orduña, 1895) txistulari municipal en Bilbao desde 1916 hasta la guerra civil, a continuación Joaquín (Orduña, 1898) también txistulari municipal en Bilbao desde 1927 hasta la guerra civil y constructor de txistus de renombre, Jaime (Orduña, 1900) atabalero, Alfonso (Orduña, 1904) txistulari municipal en Ugao desde 1919 y Pilar (Orduña, 1907).

Fue hacia 1950 cuando Vicente abrió el Bar Txistu en la calle General Castaños de Portugalete y sería dos años después cuando le comentó a uno de los txikiteros que frecuentaba su bar, Gerardo Angulo Hernández, si le importaría que su hijo, Josemari, comenzara e1 aprendizaje del txistu con él. Josemari, despierto chaval de 9 años, accede encantado y rápidamente demuestra una extraordinaria capacidad para absorber las magistrales enseñanzas de Vicente.

En 1953, el 15 de agosto, en la festividad de la patrona de la Villa, ofrecieron, maestro y alumno, en el citado Bar Txistu un primer concierto. Vicente, con la ayuda de Josemari, va ampliando el número de alumnos, incorporándose a las clases, entre otros, Vicen Arizmendi en 1954, y Tinín Arana en 1955. Toma cuerpo de esta manera una academia de txistu no oficial pero de extraordinaria importancia para el resurgir de nuestro instrumento en Portugalete después de los años oscuros de la guerra y la posguerra.
El maestro Landaluze programaba conciertos con su alumnado en varias ocasiones durante el año, pero sin duda los más renombrados fueron los que, como continuación del citado primero, se celebraban el día 15 de agosto en su local de hostelería. Se preparaban minuciosamente y se anunciaban incluso con carteles que elaboraba a mano Polen Zarraga, amigo personal de José Mari. Son especialmente reseñables los de los años 1955, 1956 y 1957, que tuvieron gran eco y asistencia de público, y constituyeron una auténtica manifestación de nacionalismo cultural. 
Un jaialdi renombrado en esos años cincuenta fue el que ofrecieron en el Cine Mar el Ochote Danok Bat y la Banda de Txistularis de la familia Landaluze, formada por los hermanos Joaquín, txistu 1º; Vicente, txistu 2°; Manolo, silbote y Jaime, atabal.
Nuestro protagonista, ya mayor, abandonó la Villa sin que tengamos noticias de donde y cuando falleció.


sábado, 13 de enero de 2018

EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: PASEANTES




Abuelo y nieto, paseaban por la playa de Portugalete, el Salto, nombre perdido en la historia de nuestro pueblo y en ese sereno caminar, que irradiaba cariño y vida, el abuelo contaba historias de la ría: de la barra y de los encallamientos, causados por los movimientos de la arena del fondo fluvial, de las gabarras que, tiradas por animales -y a veces por mujeres-, desde el camino junto a la ría, en la margen derecha, permitían hacer llegar las mercancías a Bilbao cuando la ría estaba cerrada por los lodos o por naufragio, de los personajes que prevalecían en las conversaciones del portugalujo de la calle, de los edificios que se perdían para siempre por mor de la burbuja constructora, del viejo Teatrillo -que aún se mantenía en pie- y del vecino que hubo enfrente, el antiguo astillero de Astondoa,... y más, y más.
Yo soy aquel nieto y sé que las arenas que pisábamos casi sesenta años atrás, serían holladas por la maquinaria de excavación para construir una piscina, dos, tres,... y hasta una escuela de náutica civil. Da un poco de grima. 
Y soy consciente de que esos paseos, ahora con mi nieto, ocurren en otro lugar, no allí. Y ahora, también, como yo, el niño pregunta y sé que mi voz debe aportarle conocimiento, buenos recuerdos y experiencias, como hacía mi abuelo, si.
A la orilla de la mar, pisando arena, cantos redondeados, cristales sin brillo ni filo procedentes de botellas abandonadas y rotas por el oleaje,... revolviendo entre las piedras y atrapando cangrejos, curioseando los corales negros y los movimientos de las estrellas de mar, tocando las púas de los erizos, recogiendo mejillones, lapas,... y entre todos eso, una inmensa amalgama de brillantes conchas rayadas, cáscaras de magurio vacías,... y en medio de todo eso, hay tiempo para una avalancha de preguntas.
Pero, siguiendo el paseo cierto día, el niño, mi nieto observa diversos leños y troncos y palos vegetales que va tomando entre sus manos. Sin decir nada, cuando ya no le caben más entre los brazos, deja de caminar como preguntando ¡ y ahora ¿ qué ? !, ya no me caben más.
Yo había hecho lo mismo y apliqué el mismo ejemplo que viví años atrás, hacia 1960, en la playa de Portugalete.
Mi abuelo - ¿Qué haces?
Yo - Cojo leña para la cocina
Mi abuelo - Llevas mucho, ¿ya no puedes coger más? 
Yo - No.
Mi abuelo -Hay que tirar algunos, que están sucios de galipó, pero... ¿porqué no le dices a la mar que te guarde los limpios?
Yo -¿Se puede? ¡Bah, no, se mojarán!
Mi abuelo -Tú, déjalos en la orilla y díselo a las olas.
Yo -Bueeeno. Me los guardáis, ¿eh?. 
Y, sin esperar respuesta, dejé el manojo de leña.
Con las manos sucias, seguí cogiendo troncos, que abundaban más en la orilla del Paseo de la Punta. Cuando el manojo tomaba buen tamaño, lo dejaba junto a las olas y les decía:
Yo -Me los guardáis, ¿eh?.
Tras unos cuantos montoncitos, me dijo. 
Mi abuelo -Habrá que limpiarnos la arena y volver a casa. El galipó te lo quita tu madre con aceite.
Yo - Bueeeno.
Ya junto al pretil, mientras frotamos la arena:
Mi abuelo: ¿Le has dicho a la mar que te devuelva la leña bien seca?
Tuve que volver junto a la espuma de las olas y, juntando las manos en tono a la boca, decir: 
Yo - ¡¡Y me los devolvéis bien secos!!  
De nuevo junto al pretil. 
Mi abuelo -Venga, ve acabando que el Serantes ya tapa el sol. Se hace hora de cenar.
Eso ocurría hace unos cincuenta y cinco años, pero, ahora, en tiempo real:
Yo - ¿Qué haces?
Mi nieto -Cojo leña para la barbacoa.
Yo -Llevas mucho, ya no puedes coger más.
Mi nieto -Si, si me ayudas.
Yo -Vale, lleva los palos a la orilla, los dejas junto a las olas y le dices a la mar que te los guarde.
Mi nieto -¿Se puede?,¡ bah !, no, que se mojarán. ¿No me los llevas tú?
Yo -Y mejor, ¿porqué no le dices a la mar que te la devuelva bien seca, que es para la barbacoa de aita?
Mi nieto -¡Vale! ¿Oye, me devolveréis los palos bien secos, por favor?
Todo esto no quiere decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, no. Simplemente, que el mundo da muchas vueltas sobre lo mismo.
Martintxu



jueves, 11 de enero de 2018

FOTOGRAFIAS: GENTE DEL PORTU


José Luis Garaizabal antes de marchar a Argoños a pasar unos días, nos dejó esta foto que le había cedido Javi Arrillaga con los nombres que le había facilitado José Ramón Tejada confirmadas a su vez con Vicen Pérez de Albeniz, aunque ninguno ha sido capaz de identificar el lugar donde se hizo la foto.
En la foto aparece mezclado el equipo Juvenil y alguno de los mayores de 1955. 
Fila de agachados de izda. a dcha: 
Gumer Santamaría, “el sastre”; Vicente Pérez de Albéniz; Quichu (+); Eduardo Aborruza“ Petache”; Francisco Esteban “Pegaso” (+) del primer equipo; Floren Torre (+); XX. Luego está José Ramón Osoro con dos chavales, uno de ellos sentado en su rodilla que pudiera ser German .
Fila de arriba de izda. a dcha: José Luis Rivas; Luki Arrillaga (+); Justo Martínez y entre ellos Maqueda (+); José Antonio Bilbao (+) y detrás Jordi Cerrato y XX ; Urbano Anda (+) del primer equipo; El de la txapela era el Presidente Opitz y luego José Ramón Otamendi y el siguiente pudiera ser José Antonio Alda (+) y detrás, con txapela y trinchera, Moragas el masajista. 
Los marcados como XX vinieron a probarse con el Juvenil cuyo entrenador era José Ramón Osoro. Uno de ellos es Jordi Cerrato.

Bajo estas líneas una foto de 1957 de José Ramón Tejada, en homenaje a sus cuatro amigos fallecidos: Francisco Esteban "Pegaso ", Luky Arrillaga, Felix Marcos, y José Antonio Bilbao Irasuegui, y otra de “Petache”, cedida por Mari Luz Aborruza a los fondos de Amigos de Zubeldia.


miércoles, 10 de enero de 2018

EL PROGRAMA DE FIESTAS DE 1961





En la Biblioteca Digital Portugaluja, entre artículos o libros sobre nuestra historia se pueden encontrar también digitalizados diversos Programas de Fiestas antiguos.
Txomin Hermosilla nos ha localizado el del año 1961, que procedemos a incluirlo y como falta también entre los fondos del Archivo Municipal lo hemos donado para que allí pueda ser también consultado físicamente.
De un repaso al mismo podemos reseñar que en aquellos años escribían artículos en el mismo, Julio Gutiérrez Lumbreras (el Pregón y La pequeña historia de la Cofradía de Mareantes), José Mª Mendieta (De mi diario) e Ignacio de Izaga Ojembarrena (Antigüedad y vicisitudes del Convento de Santa Clara y Soñar despierto).
Ocupa parte importante de la programación la edición de ese año de los Festivales de España, con la actuación del BALLET STUDIO de MARIA ANTONIA (de la Sociedad Coral de Bilbao), un CONCIERTO OPERISTICO POR CANTANTES DEL MAGGIO FLORENTINO, el BALLET NACIONAL FINLANDES DE LA OPERA DE HELSINKI, el BALLET ESPAÑOL DE ANTONIO y la ORQUESTA SINFONICA DE BILBAO con JOAQUlN ACHUCARRO de solista.
El Parque del Dr. Areilza era el escenario elegido y en él además de las recordadas Verbenas, actuarían también el Cuadro Artístico del Orfeón Baracaldés, con la Zarzuela "EL CASERIO" y el CIRCO AMATEUR DEL CLUB DEPORTIVO DE BILBAO.
También se debe resaltar en el programa las competiciones de natación en la Piscina Municipal, entre los Clubs, DEPORTIVO DE BILBAO y NAUTICA DE PORTUGALETE, y los CAMPEONATOS DE NATACJON VASCO-NAVARROS, en juveniles e infantiles, masculinos y femeninos.
Por reseñar un día especial de las fiestas vemos que el programa del día de San Roque era el siguiente:
A las 7 de la mañana, una potente bomba disparada desde la Casa Consistorial, será el anuncio de la iniciación de los extraordinarios Festejos de este día.
A las 8, Acordeonistas, Chistularis y Bandas de Música, recorrerán las calles de la Villa, interpretando alegres Dianas. 
A las 11, MISA SOLEMNE en la Capilla del Santo, con la asistencia de la Corporación Municipal las Jerarquías (del Movimiento). Seguidamente, salida de las Comparsas de GIGANTES Y CABEZUDOS y FESTEJOS POPULARES, en la Campa de Tejada. 
Por la tarde, ROMERIA hasta el atardecer en que se celebrará la tradicional "BAJADA" hasta la Plaza del Generalísimo, donde continuará la ROMERIA.
Finalmente entre los anunciantes recogemos bajo estas líneas tres establecimientos de mujeres: CARMEN, con su pescadería en el Ojillo, ASUN, con su perfumería, mercería y bisutería, en Coscojales y POLONIA, con “los mejores surtidos de Trincheras, Gabardinas, Gabanes e Impermeables” con una nota que dice: Se admiten vales y carnets de las Fábricas de Eduardo K. L. Earle, Sefanitro, Babcock & Wilcox, Cooperativa de Empleados y Obreros Católicos de Lejona, la Constructora Naval y General Eléctrica.






martes, 9 de enero de 2018

EDUARDO ARNAIZ (1929-2017), EL ULTIMO MIEMBRO DE LA BANDA MUNICIPAL DE TXISTULARIS


EDUARDO ARNAIZ LANZAGORTA nació en Santurtzi el 16 de junio de 1929. De niño vivía en Portugalete en la calle General Castaños hasta la guerra civil. En 1937 la madre con sus cuatro hijos tuvo que exiliarse hacia Francia por Cataluña. Su padre estaba preso y lo fusilaron, así que cuando volvió se quedaron viviendo en Santurtzi porque la madre era de allí. Eduardo siempre tuvo en Portugalete a sus amigos y su cuadrilla y su ilusión siempre fue vivir en la villa jarrillera.
Conoció a su mujer, la sestaoarra Olga Gómez Gómez, en Portugalete bailando en la plaza. Como nos comenta Marimar, su única hija, «tenían un árbol donde quedaban cerca de las escaleras del hotel». Al casarse vinieron a vivir a Portugalete. 
Se inició muy joven en el mundo de la música en la Banda de Cartón El Resbalón ya que fue uno de sus miembros desde su fundación al principio de la década de los 50. En 1964 se inicia en el aprendizaje del txistu junto con su hija Marimar en la academia de txistu del Grupo de Danzas del Elai-Alai, con Celes L. de Vergara y Josemari Angulo, pero pronto, impulsado por Celes, aprende a tocar el atabal e ingresa en 1965 en la Banda Municipal de Txístularis de Portugalete. Junto con Celes L. de Vergara, Koldo Bengoa, Ángel Alberdi y José Ramón Eguía constituyeron la formación más estable de la Banda durante los años 1970 y 1980 hasta su desaparición. 
Eduardo trabajaba en Lamiako justo enfrente de Portugalete al otro lado de la ría en un taller de laminación, lo que le permitía compaginar su trabajo con sus obligaciones con la Banda de Txístularis (dianas los domingos, actos oficiales, etc.). Le gustó siempre andar y le encantaba cantar llegando a formar parte del coro del Elai-Alai. 
Inicialmente, la conocida como Banda Municipal de Txístularis de Portugalete no poseía un estricto carácter municipal ya que, aunque eran contratados por el Ayuntamiento de forma eventual con contratos de prestación de servicios, no tenían sus cargos en propiedad. El propio Ayuntamiento reconoció a Eduardo Arnaiz en un escrito fechado en octubre de 1968 que la tradición hacía pensar que eran plazas de plantilla pero que en realidad las plazas no figuraban en regla y, por lo tanto, crearía dichas plazas tan pronto como fuera posible. Esto no sucedió hasta el año 1985 cuando la Banda adquirió carácter municipal, pasando· sus miembros a ser funcionarios del Ayuntamiento de Portugalete.
Se jubiló en 1994, siendo el anteúltimo miembro de la Banda Municipal que dejaba su puesto sin tener sustitución por lo que cuando Koldo Bengoa hizo lo propio en 1996 la Banda desapareció. 
Eduardo Arnaiz fue socio de Euskal Herriko Txístularien Elkartea durante más de 40 años, desde que se incorporó a la Banda Municipal hasta que, ya muy mayor, decidió darse de baja. 
Falleció en Portugalete el 25 de julio de 2017. Las paradojas de la vida han querido que su esposa también falleciera el mismo día. Su hija, también txistulari, a la que inculcó con ilusión el amor a nuestro instrumento, nos pide un recuerdo para ambos. 

Jon lñaki Carnicero Urra
Portugaleteko Txistu Zaleak
Publicado en la Revista Txistulari nº 250 - 2017  Apirila, Miatza, Ekaina


lunes, 8 de enero de 2018

ALDABAS EN PORTUGALETE



Si en otras ocasiones José Luis Garaizabal nos ha realizado un inventario de las rejas metálicas existentes en la Villa, hoy es otro de nuestros colaboradores Aurelio Gutiérrez Martín, (LA VIDA PASA) quien nos envía este trabajo recogiendo las aldabas que todavía se conservan en muchas puertas de nuestras casas:



Cada vez que veo una aldaba en una puerta, su imagen me retrae a los recuerdos de mi infancia en el barrio de Abatxolo en Portugalete y con ello a la casa donde nací, en la calle La Colina portal nº9. Hoy un solar ocupa el lugar donde estuvo esta vivienda, y en cuyo dintel aparecía el año de su construcción, 1909.

Nací un el 10 de febrero de 1955, y según cuenta mi ama, a media tarde estando ella sola en casa y limpiando la cocina, sintió los dolores del parto. En los dolores comenzó a golpear con la escoba el suelo de la vivienda para que la asistiera Anselma, la vecina del piso inferior Contaba con 41 años de edad en este su séptimo parto, y ella, mi Ama, feliz.

Me imagino que tan pronto como nací, las otras vecinas del barrio; Emiliana, Leo, Cande, Eufemia, Adora, Petra, Encarna, Beatriz… acudirían a la vivienda para asistirnos y que no necesitarían tocar las aldabas porque las puertas estarían abiertas de par en par.

En aquellos tiempos en Abatxolo, como en tantos barrios, las puertas de las viviendas, tanto las que daban a la calle como las interiores, eran de madera y disponían de una aldaba para reclamar la presencia de sus propietarios. La aldaba de la puerta exterior de mayor tamaño que las del interior, y por ello se las identificaba como aldabón y aldaba, pudiendo ser de hierro fundido o de bronce.

Cuantas habrán sido las veces que Juana Rodríguez,” La Avisadora” habrá anunciado a voz en grito los sucesos relativos a los acontecimientos funerarios locales, previo golpeo de las aldabas de los portales

Las de la vivienda propia bastaba con ser golpeadas para recibir el aviso de llamada, las que estaban en la calle eran golpeadas tantas veces como el nivel del piso era requerido, con el acompañamiento idéntico del repique o sin él, si se quería avisar a la izquierda o derecha de la planta.

Hoy en día en Portugalete son abundantes las aldabas que se pueden contemplar, y las que existen, están mayormente colocadas en las puertas de la calle. Las de las puertas interiores fueron suprimidas con la llegada del timbre y la puerta maciza. Atrás quedó cuando para acceder a una vivienda bastaba con tirar desde el exterior de una cuerda que accionaba el pestillo de la puerta.

La mayoría de las aldabas encontradas en Portugalete son de forja en forma de mano y cuyos dedos agarran una sencilla esfera. Este modelo de aldaba es conocido como la “Mano de Fátima” Una mano, que a veces aparece sin anillo en ninguno de sus dedos y otras veces aparece llevándolo en el dedo anular o en el dedo corazón de la mano, pudiendo ser tanto, la mano izquierda como la derecha. Esta pieza que tiene por nombre martillo, es la que golpea al tas, que es la pieza que recibe el golpe.

La aldaba del árabe ad-dabba, más popular y conocida como “mano de Fátima” procede de la voz “Hamsa” o “Jamsa”, término árabe que significa cinco, teniendo por ello una cierta significación con los cinco dedos de la mano y con los cinco pilares de la ley islámica. Además, contiene un alto valor simbólico que procede desde la más lejana antigüedad, y lo que parece ser que era en un principio considerado como un amuleto que se colocaba en las puertas de las casas para alejar los malos espíritus, se terminó convirtiendo en un llamador.

Puertas con aldabas se localizan en Repélega, en la mayoría de las casas adosadas del Progreso, y en escasas del Grupo Villa Nueva, con la particularidad que las que se encuentran en el Grupo Progreso son en su mayoría de la mano derecha de Fátima y de bronce. También existen en alguna de las viviendas unifamiliares de la Florida.

También se encuentran en la calle Víctor Chávarri y en General Castaños, aquí en el tramo que alcanza, hasta Casilda Iturrizar. En
esta calle hay varios portales con puertas de doble hoja, y con la particularidad de que cada hoja va acompañada de una aldaba. Alguna hay en el Muelle Viejo, y escasas en el resto de las calles del casco viejo de la Villa.

Si se aprecia, que las aldabas que se han colocado en puertas de viviendas de construcción reciente o totalmente renovadas, conservan el martillo de la pieza con un estilo de forja más moderno.

Las aldabas se encuentran hoy a la vista, porque bien con los años los vecinos propietarios no han renovado la puerta exterior de su vivienda o, porque estas han sido restauradas o renovadas, y sus propietarios han decidido conservar un estilo original de puertas de madera con los adornos de las aldabas. Por todo ello, aquellos vecinos que las mantienen, de alguna manera están colaborando en la riqueza del Patrimonio Histórico Cultural.

A pesar de que esta pieza de forja vaya desapareciendo, a veces porque manos ajenas las roban para venderlas como chatarra, siempre nos quedará en el refranero popular el “tener buenas aldabas,” como la expresión de llegar alcanzar un objetivo, sin reunir los méritos necesarios. Y es que tener buenas aldabas y portalones, era indicativo en un tiempo pasado del poder económico de su propietario.


RECOGIDO DE LA PRENSA: UN AÑO EN FEMENINO (DEIA)


domingo, 7 de enero de 2018

LAS LECHERAS DEL CALENDARIO MUNICIPAL


 

Tras la publicación del calendario municipal del 2018, en el que incluimos una foto de tres lecheras que ya presentamos en el libro de la Colección El Mareómetro, Portugalete en la fotografía. La sociedad portugaluja del siglo XX, del archivo de Eduardo Benito, de la que desconocíamos nombres y fecha, hemos recibido un correo de Martin Uriarte que ya nos glosó la figura de su abuela Martina que aparecía vareando la lana de los colchones, para decirnos que “no sólo aparece mi abuela Martina, porque ¡oh, casualidad!, también está mi otra abuela, Emilia, es la del centro de la imagen de las tres lecheras en el mes de mayo y, por cierto, las tres son parientes por el lado paterno: mi tía-abuela Clarita, mi abuela Emilia y la hija de la prima Felipa”.

Al igual que le pedimos en el caso de Martina "la colchonera", ahora lo hicimos ante este descubrimiento de las lecheras y nos ha mandado lo siguiente:



La fotografía de mayo en el calendario municipal de 2018, nos presenta la imagen de tres señoras dedicadas al reparto domiciliario de leche. En esos años en que no había centrales lecheras que ofrecieran la recogida de producto en origen, esa era una de las opciones de trato que disponía el ganadero: la venta en el propio caserío ó la venta por entrega en domicilio, que germinaba en el personaje de “el lechero” ó “la lechera”, que muchos recordamos. 
En el caso de quien esto relata, Bautista Negrete e hijos: Juantxu, Paco, Juan Ignacio… fueron nuestros “lecheros”.  
Esa forma de comercio se estiró, a duras penas, casi hasta los años setenta. Ya para entonces, los gobiernos empujaban, por un lado, en el avance de la calidad de las reses, con razas más beneficiosas, y por otro, en las condiciones de pastoreo y de forraje para estabulación y en los requisitos de salubridad en el ordeño y almacenaje de la leche, siempre con la intención de aumentar el peso de carne obtenido en canal ó una producción lechera con mayor garantía de salud.
Pero no habíamos llegado ahí y, en la década de los “años veinte”, se nos ofrecían escenas como la que recoge la presencia de las lecheras en la parte baja de Portugalete, en la calle Salcedo. 
Las “lecheras” que vemos son: Clara Uriarte Aldana (izda) y Josefa Bidea Aldana (dcha), ambas de Ballonti, junto con Emilia Cerro Leura (centro), de Urioste y situamos circunstancialmente la imagen en las fechas indicadas, porque la abuela Emilia ya había cesado en esa labor de reparto, para cuando los abuelos casaron -1929-.
Y hablaremos de ella, nuestra abuela paterna, Emili “la lechera” (Gallarta-1906), tal como era conocida en aquel Portugalete. Si preguntáramos ahora, pocos la recordarán y si lo hacen, es que ya son centenarios. 
Su padre, el abuelo “Carranza”, trabajaba en las minas y, con la edad, pasó a vigilar un lavadero de mineral. La abuela Emilia era la mayor, después estaban Agustín, Gregoria, Julia y Santa. En casa, tenían vacas y la abuela, vendía en Portugalete la leche que daban. 
Muy probablemente, el burro de la foto sea el de casa, que la abuela cargaba y pasaba por Ballonti recogiendo a las compañeras, y sus cacharras en los capachos, de camino a Portugalete. 
No habíamos oído hablar de esa faceta vital de la abuela Emilia previa al matrimonio. Después, cuidar de cuatro hijos, y algunos huertos y pastos, necesita tiempo y da mucha tarea y en la casa del mirador, en la plaza de Urioste, donde la puerta siempre estuvo abierta y hubo caldito caliente ó café con leche para el visitante, los Uriarte, Emilia y Pablo, en la cuadra, tenían leche casera propia, de una vaca, y también algunos otros animales, conejos, aves y hasta una oveja, que procedía siempre del rebaño de un primo del abuelo Pablo, José Quintana Uriarte, de Olazagutía, que cada año traía su gran rebaño ovino a parir en las campas de La Cuesta en Zierbana. 
Aquí, José vendía muy bien los corderos que traía y el abuelo le compraba una oveja cada año. Esa oveja es la que recordamos, y era destinada a consumo familiar.
Este José, era el padre de dos grandes luchadores, Pedro y Juan Quintana Bengoetxea, conocidos como Bengoetxea I y Bengoetxea II. Pedro fue 22 veces campeón de España de lucha libre. Además, en 7 ocasiones fue campeón de Europa y 3 más, campeón mundial, títulos reconocidos por la International Wrestling Association.
Situada a la izquierda en la foto, Clarita (1907), fue cuñada de la abuela Emilia tras su casamiento con Pablo Uriarte que era el hermano mayor. Ella, segunda en orden, fue quien cuidó de los ocho hermanos -Pablo, Luis, Martin, Manolo, Asun, Tomás, Carmen y Valen-, a raíz del pronto fallecimiento de los padres. 
Clara y Atenógenes, su marido, tenían huerto y frutales, subiendo a la derecha, en la antigua Estrada de Zomillo, donde ahora está situada la plaza del Doctor Escorihuela. 
De Josefa, los recuerdos me flaquean. Era prima carnal del abuelo Pablo. Ambas madres eran hermanas y Josefa era hermana de Inacito, un personaje conocido entre los chiquiteros portugalujos por su afición a la guasa y porque solía encabezar la bajada de San Roque, animado por el son de txistus y tamboriles.
Pensad que Emilia “la lechera” y Martina “la colchonera”, integrantes de una generación que bregó duro y fuerte por la familia, a la fecha de esa foto aún no se conocían, fueron consuegras y, unos noventa años después, comparten presencia en un calendario.



Y ante el nuevo año 2018
a todos los del Mareómetro,
un portugalujo de El Ojillo,
os envía un gran abrazo.

Martintxu

RECOGIDO DE LA PRENSA: EL AÑO DE LAS PORTUGALUJAS


jueves, 4 de enero de 2018

LA FOTOGRAFIA AYUDA A DESVELAR MISTERIOS


La Asociación de Amigos de la Basílica (A.B.B.) está embarcada en un nuevo objetivo de divulgación del patrimonio que nuestro templo atesora. Hacia la primavera, la Asociación tiene como proyecto mostrar aspectos de la Basílica que escapan a la observación normal de los fieles y visitantes, bien porque se encuentran en zonas muy altas o bien porque pasan desapercibidos o ignorados, como por ejemplo las claves, bellos medallones labrados que culminan los nervios sustentadores de las bóvedas. 
Las claves de la nave central están situadas a 18 m. del suelo y hay que tener una vista de águila para poder disfrutarlas. Así, gracias a la desinteresada colaboración de un amigo fotógrafo, Natxo Pedrosa, se han fotografiado muchos de estos elementos en los que hay un derroche de arte y que habitualmente no se disfrutan, y con ellos la A.A.B. proyecta montar una conferencia/coloquio bajo el sonoro nombre de “El arte inaccesible de Sta. Mª de Portugalete”. 
La calidad de las fotos ha hecho también posible una reubicación de ciertas ideas que había al respecto y ha sido este un proceso muy interesante. Por ejemplo, siempre se había comentado que los escudos de algunas de esas elevadas claves, podían corresponder a las marcas de los comerciantes que colaboraron en la construcción del templo (asi lo recogió también el libro Portugalete y su Basílica de Santa María, de Juan de Pagoeta, como se muestra bajo estas líneas). Se trataba de en un error. Cuando procedían a preparar los textos de la charla, observaron, gracias a la definición de las fotos de Natxo, que la rueda que aparece en la clave de la fotografía adjunta tiene unas cuchillas adosadas a su alrededor. Intrigados, buscaron y descubrieron que se trata de un elemento de tortura llamado así, la rueda de cuchillas o “rueda Catalina”, ya que en ella fue martirizada Santa Catalina de Alejandría. Como la rueda se rompió por mandato celestial, no pudieron finalizar la tortura y la mataron cortándole la cabeza con una espada. Esas son la rueda rota y la espada que aparecen en la clave y también en numerosas obras pictóricas, desde Veronese o Miguel Ángel a Ribera, Caravaggio o Memling sobre la santa en cuestión.
Son lo que se llama “los atributos de los santos”, aquello que los distingue y por lo que se les reconoce. La corona que porta en algún cuadro es símbolo de virginidad y también aparece en la clave. Santa Catalina ha dado nombre a la rueda dentada de transmisión de la bicicleta y es patrona de muchos de los oficios de rueda, afiladores,  molineros, etc. Lo más interesante ha sido que después de descubrir el truco  y saber lo que eran, dicen que ha sido mucho más sencillo interpretar las otras claves. Nos lo irán contando.
Javier López Isla

 

miércoles, 3 de enero de 2018

NUEVAS NOTICIAS DE “ABISINIA” EN EL FUERTE DE SAN ROQUE


La primera vez que nos hablaron de Abisinia como un “barrio” portugalujo asentado en las abandonadas instalaciones del fuerte de San Roque fue cuando José Benito López Okariz recordó la figura de El Negus, verdadero “alcalde de barrio” y que quedó reflejado en un artículo suyo en la Biblioteca Digital Portugaluja.

El verano pasado recogimos en este mismo blog las noticias que de la situación del barrio se nos daban en el órgano en Euskadi roja del Partido Comunista de Euskadi de abril de 1936.

Hoy Aurelio Gutiérrez nos completa otra información aparecida en este mismo periódico de fecha posterior, 16 de mayo de 1936, con motivo de la visita que hizo a este lugar “el camarada Rufino Castaños gestor provincial de la Diputación de Vizcaya y el camarada Fuertes, alguacil del Ayuntamiento de Portugalete”.

Visitó las habitaciones de Bernarda, Escola, Martes, Rebollo, Barril, etc. y luego agrupan a los presentes para impresionar algunas placas entre las que figuran las mujeres que suben del lavadero, como “María la fea”, con el puño en alto. “Esta es la escena que nos imaginamos al entonar las primeras estrofas de “La Internacional”: Arriba los parias del mundo…”

Entre las propuestas que les prometen de construcción de nuevas viviendas, encontramos, “la reedificación de “la casa de la Inquisición” aprovechándose los muros y dependencias que han quedado en pie”, u ocupar “las suntuosas mansiones señoriales hoy deshabitadas”…

Entre los habitantes según nos confirma Aurelio, con cierta inquietud, estaba su abuela “la navarrilla” que en el censo de 1935 figura con domicilio en Abacholo, Fuerte de San Roque, junto a sus hijos, Antonio, Patricio, Laura, María, Aurelio y Miguel.




martes, 2 de enero de 2018

PORTUGALUJAS EN EL RECUERDO: Mª SOLEDAD MORAL, “LA NAVARILLA” (1882-1944)




 Siguiendo con la recopilación de material para el próximo número de Cuadernos Portugalujos dedicado a la mujer en Portugalete, hemos recurrido a Aurelio Gutiérrez Martín, nieto de la popular sardinera “la navarrilla” para que nos realice el perfil de esta mujer que este año aparece en el calendario municipal.

Nacida en Mamariga, conocida con el apodo de sus padres "los navarrillos" tras casarse con el también santurtziarra León Aureliano Gutiérrez, vino en 1905 al muelle viejo, a la conocida "casa del ataúd" donde nacerían todos sus hijos. 
Mientras él se dedicaba a la pesca del palangre con su propia lancha y ayudado por los hijos a medida que iban creciendo, ella con su pañuelo a la cabeza, su delantal de dril y descalza, alquilaba los tinacos donde lavaba la pesca y después la salaba y vendía.
En 1928 se quedó viuda, con seis hijos el menor de seis años. Ya para entonces una de sus hijas María, con 13 años empezaba a destacar en la natación. Compitió en distintas provincias alcanzando algunos galardones y estando preparada para las olimpiadas de Barcelona que abortó la guerra civil.
Con varios miembros familiares adscritos al Partido Comunista, durante la república sobre todo a raíz de la revolución de octubre del 34 tienen que abandonar su vivienda y refugiarse en los abandonados barracones militares del Fuerte de San Roque donde casi una treintena de familias malvivían en pésimas condiciones de salubridad e higiene.
En la guerra civil, mientras los hijos están en el frente, ella con su hija María tiene que escapar a Cantabria acabando detenidas por las fuerzas franquistas y condenada en un juicio militar que dio con ella en la cárcel de mujeres de Saturraran, donde sería una de las primeras en ingresar y de las de mayor edad pues tenía ya 55 años donde por su rebeldía ante las monjas sufrió constantes castigos.
Finalizada la guerra regresa y con sus bienes requisados empieza de nuevo alquilando una casa en Abatxolo donde se unirían después sus hijos al regreso de los campos de concentración donde estuvieron tras la caída del frente de Asturias. Ella siguió vendiendo el pescado, fundamentalmente el que pescaba su hijo Antonio con un bote titulado "Los tres hermanos", hasta que murió en 1944. Mientras su hija Mari triunfaba en las travesías del Abra de 1942 y 1944, o consiguiendo los títulos de campeona vizcaína y vasco-navarra, record femenino de Bizkaia en 100 m, militando en el Club Deportivo de Bilbao, hasta 1948 en que se fundó la Sociedad Deportiva Náutica de Portugalete.


Sobre la saga de los navarrillos portugalujos ya dedicamos unas páginas en el nº 10 de Cuadernos Portugalujos, pero donde mas información se puede encontrar es en el blog de Aurelio, por lo que nosotros hemos recogido uno de sus artículos en la Biblioteca Digital Portugaluja, al igual que hemos incluido a nuestra protagonista en el Diccionario Biográfico Portugalujo.