jueves, 8 de febrero de 2018

CUANDO EL PARQUE DEL DR. AREILZA PARECÍA UN ZOO




Durante el mandato de José Manuel Esparza (1965-1975), el parque del Dr. Areilza se fue convirtiendo poco a poco en un pequeño zoológico que contaba con una variada población de especies enjauladas y en semi-libertad. Según informaba la revista El Abra en Abril de 1971, los intentos de aclimatar distintas aves colocando unas cajas-nido en las copas de los árboles fue un fracaso, pero no se dieron por vencidos ya que en 1969 se proyectó un palomar en la zona del escarpe, sobre los wáteres púbicos que existían entonces.

Se construyó un estanque que acogía a media docena de patos y por el césped paseaban varios “pollitos americanos”, unos “colines (perdices virginianas)” que trajeron de Artzentales y llegaron a criar, y numerosas palomas que vivían en el palomar.

Parece que fue mayor el empeño que el acierto a la hora de construir el palomar-almacén en una zona sombría y orientada al norte, no adecuada para que las palomas proliferaran.

El estanque que era de reducidas dimensiones fue ampliado en 1971 ya que sus aguas parecían una ciénaga no siendo el hábitat adecuado para los patos y sí para peces. Jon Otaduy que escribía el artículo, recomendaba introducir unos patos “azulones” que fuesen descendientes de otros ya aclimatados a la vida en estanques, pues por su color hacen las delicias de los que los contemplan. A los coloridos patos les acompañaron una pareja de cisnes.

Recomendaba igualmente, que para poder albergar faisanes y pavos reales, se debería vallar el parque para así evitar las fugas de las especies y prever las acciones de gamberrismo.

Igualmente, se construyeron unas horribles jaulas junto al estanque donde se encerró a buen número de especies, entre ellas dos jabalíes y dos pobres monos que pasaban las horas ante los críos que los visitaban para darles comida y estos agradecidos hacían sus monerías y también guarrerías.

Dos pavos reales se paseaban majestuosos por los parterres y dado que dormían en los árboles, durante las noches en las que se celebraban festivales entonaban sus “cantos” que parecían gritos. Durante una de las ediciones del Festival Internacional de Folklore (¿1974?), el presentador, Patxi García, se dirigió a “los gamberros” para que cesaran sus gritos. Luego se enteró de su identidad entre risas. En recuerdo de aquellos bellos ejemplares, Maite Moyano pintó un bonito mural en un muro cercano.

Para albergar a los pájaros, se construyó una jaula esférica con txapela y allí revoloteaban varias especies de pájaros cantores (canarios, jilgueros y ruiseñores), hasta que durante el fin de semana anterior a la Virgen de la Guía de 1980, unos gamberros abrieron la jaula y las aves recobraron su libertad. Con anterioridad, habían roto las jaulas donde anidaban, escapando toda la población. En 1979, apareció estrangulado un cisne y los robos de patos estaban a la orden del día. Sabemos por un artículo de La Gaceta del 1-7-1980, que el salvajismo se estaba cebando con los indefensos animales, llegando a perforar con un palo los ojos de una tortuga. Ya solo quedaban sin atacar los pavos reales ya mermados de su precioso plumaje. En fin, este fue el final de aquel pequeño zoo que se montó por expreso deseo de Esparza.

De todo aquello, los protagonistas que han quedado en el recuerdo para muchos de los que entonces eran chavales fueron los monos y de ahí que para muchos haya pasado a denominarse “parque de los monos” quitando protagonismo al doctor Areilza, en cuyo honor se bautizó el parque el 3 de Mayo de 1927. En este Portugalete plagado de estatuas históricas bien hubiese estado una dedicada al insigne doctor antes que a los monos.

Hoy en día, dos monos “dan de comer” a unos patos de “cuatro patas” en el estanque, mientras un búho les contempla desde la lejanía con una mirada fría como el bronce. ¡Vaya cambio!

Mi agradecimiento a José Ramón Tejada, siempre dispuesto a echar una mano con su buena memoria.



JOSE LUIS GARAIZABAL


Fotografías:

Revista El Abra (1971), Programas de Fiestas (1969 y 1971) 

Cristóbal (La Gaceta 1981), José Ignacio Beitia (1979)

 José Luis Garaizabal (2014 Y 2015)

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1 comentario:

  1. Para mi y nuestra familia fue una mamarrachada. Bien liquidado está.

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