lunes, 2 de abril de 2018

UN PORTUGALUJO BENEDICTINO EN VENEZUELA: JESUS Mª SASIA




Hoy con motivo de haber escaneado uno de los primeros libros de la Colección El mareómetro, que estaba sin digitalizar, y que era reclamado con asiduidad, como era MISCELANEA PORTUGALUJA, con una parte importante dedicada a Jesús Mª Sasía, “el benedictino portugalujo investigador de la toponimia”, hemos recordado que hace ya 20 años que nos hizo su última visita, fruto de la cual surgió luego la publicación de su trabajo sobre la Toponimia euskérica portugaluja.

Como ya por la edad hace tiempo que no visita a su familia y amigos portugalujos, acaba de cumplir 92 años, hemos buscado en internet ya que está en la Abadía de San José en Carabobo en Venezuela, donde existe una hospedería con 16 habitaciones donde la gente que va a realizar retiros espirituales, y se nos dice que “es muy probable que si visita la abadía lo reciba el padre Jesús María Sasia, nacido en Portugalete, Bizkaia, Euskal Herria. Llegó a Venezuela en 1967, a Caracas y en su rol de trabajo en el monasterio tiene como responsabilidad tocar cada día el órgano en los oficios religiosos, además de ser el bibliotecario, por cierto, comentó el padre que actualmente están realizando el arduo proceso de digitalización de la biblioteca. El padre Jesús María entregó su vida a ser monje, y dentro del cristianismo ser monje es realizar el ideal de perfección al que estamos llamados los bautizados, tomando como guía el evangelio, “Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48)”.

Jesús Mª Sasía Sopeña, es hijo de Dionisio Sasía Arechaga, nacido en Mamariga, y de Sofía Sopeña y Cantón, bermiotarra (que decía ella según su hijo) y que vino a la Villa con pocos meses. Ambos era euskaldunes y “se entendían normalmente en nuestro comercio de ultramarinos en la Plaza del Solar, con las aldeanas que vendían sus productos del campo allá mismo, en la plaza. Pero a nosotros, sus hijos, no nos lo enseñaron no sé porque causa. Solo empleaban el euskera en el negocio y nunca en casa”.

Antes de poner el negocio de ultramarinos aprovisionando a los buques, Dionisio, trabajó en el ayuntamiento donde en 1903 consiguió la plaza de Auxiliar de Secretaría, tras haber sido antes escribiente temporero. En 1910 dimitió de su cargo de Oficial de Secretaría para ser nombrado Juez Municipal de Portugalete. El negocio que lo continuó su hijo Dionisio Sasía Sopeña, estuvo después en la calle Coscojales nº 2, para pasar en 1963 al nº 5.

Como nos recuerda Jesús Mª, “nació en el nº 2 de la calle del Medio, antes de pasar a vivir a la Plaza del Solar donde lo hizo durante unos doce años y pico, luego cinco en Comillas, otros doce en Silos, catorce en Estibaliz y el resto en la “tierra de gracia”, como la llamó Colón al descubrir a Venezuela, aunque hoy día no nos haga tanta gracia…” 
En la Villa vivió loa años de la llegada de la república y la entrada de las tropas franquistas.
Al margen de su dedicación religiosa, adquirió un gran prestigio por sus inéditas investigaciones sobre la toponimia vasco-occidental de Bizkaia y Alava.
Durante su estancia en Estibaliz escribió numerosos trabajos sobre historia y su obra Toponimia Euskérica en las Encartaciones de Vizcaya.
Tras su traslado a Venezuela mantuvo una gran actividad colaborando con todos los que se lo requerían tanto Euskaltzaindía, el Boletín Americano de Estudios Vascos, o en homenajes a personajes vascos.
No podemos dejar de señalar que además de estos temas no olvidó nunca su dedicación religiosa, escribiendo numerosos artículos de índole religiosa, tanto históricos, de espiritualidad, teología litúrgica y pastoral, etc.

De toda la correspondencia que mantuvo con nosotros con motivo de la publicación de su trabajo para la Colección El mareómetro,
hemos recogido por su indudable interés las cartas que se cruzó con Roberto Hernández Gallejones, Archivero Municipal, en torno a sus opiniones sobre toponimia, y que agrupadas bajo el título de Correspondencia epistolar sobre toponimia, se puede leer en la Biblioteca Digital Portugaluja.

1 comentario:

  1. Sasía: el Capitán Fantástico de la toponimia enkartada.

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