viernes, 4 de mayo de 2018

RELATOS DEL FIN DE SEMANA: El CROMWELL PUB


 A la hora de escribir sobre nuestros recuerdos, nos habremos ido a relatar nuestras libaciones y andanzas por donde Angel, ARRIETA; donde Mari, La CHURRERA; por donde Justo, el METRO; el Portu, el Faro, la Posadilla, el Minuto, el Baserri,… lo fácil, pero olvidamos los locales de asientos tranquilos, de conversación afable, de tertulia de amigos, de silencios con novios/as,… 
Ese el caso de el CROMWELL PUB, un nombre poco portugalujo, pero lo adoptamos como uno de nuestros rincones de calma. Decía antes, el pub era lugar de murmullo, de conversación afable, con novios/as, y así era: todo lo más que veías, o esperabas, era canjear algún beso furtivo. Pero no, no era ese el ámbito adecuado para darnos el lote. Eso ocurría en otros lugares, no diremos dónde. ¿A que no?
El CROMWELL está situado en un pasaje discreto, estaba en la calle Cristóbal Mello nº12 que, antes, creo, era la calle de El Cuervo. Bien, parece que evocaré otro recuerdo escondido. Ah! la calva y estas canas... 
Caminé ante su fachada. El CROMWELL está cerrado. Su hechizo, como pub de estilo británico, con clase, acogedor y con buena música, ya no está donde solía. 
Las ventanas con vidrieras sencillas plomadas divididas en cuarteles amarillos y transparentes, unidos por varilla de plomo. Los asientos, las mesas y las lámparas, ah! qué pies de lámpara, vientos de banda y orquesta. Los cuarteles de telas escocesas con los apellidos representados… y no puedo olvidar, era fumador, al camarero retirando el cenicero con cada cigarrillo consumido. 
Tampoco omito que el pub no era lugar para gansadas. El barullo era alejado por el simple conocimiento del precio de la copa de vino.
No es éste el lugar para hablar del titular nominal del local, muy discutido entre sus coetáneos y paisanos posteriores, que murió de malaria.
El CROMWELL era frecuentado por espíritus libres, progres y alternativos.
Era ideal para quedar con gente, charlar y tomar algo. Quedábamos también a veces como colofón de alguna comida ó cena especial, de amigos o de colegas de trabajo. La "espuela".
Pasear por delante se ha convertido en un momento triste.


Martintxu


4 comentarios:

  1. No es por meter el dedo en el ojo de nadie, pero el Kromwell no estaba en Cristóbal Mello sino en la calle Pedro San Martín. Echo en falta el nombre del interiorista que lo diseñó, del dibujante que puso los nombres de las familias escocesas a las que pertenecían las telas expuestas en cuadros y de dónde procedían los instrumentos musicales que hacían de pié de las lámparas. Tasio.

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  2. edu burgos tuvo mucho que decir en el diseño

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  3. Hola, Tasio, no recuerdo la c/Pedro San Martin, mi memoria ha flojeado y agradezco la aclaración.
    Javi Huici habla de Edu Burgos en su comentario, creo que así fue: la decoración la realizó él.

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  4. El relato de este fin de semana, como todos ellos recogen recuerdos de otros tiempos, que nos resultan muy emotivos y entrañables. No tiene nada que ver con los rigurosos trabajos de investigación que realiza Tasio, pues son otra cosa.
    De todas maneras su situación es esquina de Almirante Cristóbal Mello con Pedro San Martín, por donde tiene su entrada (actualmente cerrada). Esta calle antiguamente era el camino de El Cuervo. Fue el 23 de setiembre de 1968, según nos indica José Manuel López Díez, en su Diccionario Histórico de las calles de Portugalete, cuando el ayuntamiento le puso Pedro San Martín. Hasta entonces también se le conocía como cuesta de Chávarri.
    A algunos todavía nos sale lo del Cuervo.

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