viernes, 4 de abril de 2025
jueves, 3 de abril de 2025
LOS PUESTOS AMBULANTES DE CARAMELOS (4)
José
Miguel Comonte
nos habla de su madre, CLEMENTINA LÓPEZ PRESA, “CLEMEN”.
Había nacido en Bilbao en 1913, llegando a la Villa en 1935. Casada con el
zamorano Manuel Comonte, vivieron en Pando 15-bajo. Salvo su hijo Casto, que
nació en Vals (Tarragona), los otros cuatro nacieron en Portugalete.
Clementina tenía concedidos dos
puestos: uno, en la Ranchería haciendo competencia a Juanita Ayuda frente al
Cine Mar y otro en la esquina del cementerio de Pando y la calle Ramón y Cajal,
frente a la carpintería Arrieta, que regentaban Casto “Castorín” (n.
1938) o su hermana Mª Asun (n. 1940).
Me parecía un sitio raro para poner
un puesto, pero José Miguel me aclara que “lo ponían casi a diario ya que
además de la chavalería de la zona, era un punto de paso de toda la gente que
iba y venía andando desde Sestao, Repélega, el Valle, Urioste y parte de
Ortuella y que decir de las parejas que iban a ‘sus asuntos’”. A veces,
trasladaban uno de sus puestos al jardín del relleno en Peñota.
También me narra, como “su madre
regentó el puesto del cine hasta 1956, coincidiendo con la gran nevada. Ese
día, con el frío que hacía, no puso el puesto y al domingo siguiente, el
recaudador le quería cobrar el día que faltó. Discutieron acaloradamente,
recogió el puesto y no bajó más”. El puesto vacante en la Ranchería lo
cogió Moisés Baza “el cojito” citado anteriormente.
En las fotos podemos ver a la
familia Comonte-López. Manolo (n. 1937), Mariasun (n. 1940), Castorín (n.
1938), abajo, Clementina (n. 1913), José Miguel (n. 1949), Mª Ángeles (n. 1943)
y Manuel (1911). En el puesto del cementerio, arriba, las hermanas Mª Asun y Mª
Ángeles, y abajo, José Miguel y sus primas Ione y Bego Gaminde.
miércoles, 2 de abril de 2025
OBRA DE SANTIAGO ALVAREZ. 1954.
Hoy se nos descubre la existencia de otras dos obras de mismo autor en la casa Consistorial, que resulta ser Santiago Alvarez, por lo que volvemos a recoger dicho cuadro acompañado de otro de la plaza de la Ranchería con la torre de la iglesia al fondo.
martes, 1 de abril de 2025
ANTE EL CENTENARIO DEL COLEGIO MAESTRO ZUBELDIA: EL CAMBIO URBANISTICO
Si el nuevo centro se creó en 1925 en medio de los terrenos verdes de las laderas del alto de San Roque, tras la finalización de la guerra y en las cuatro décadas de dictadura el desarrollo urbanístico de la villa le afectó enormemente.
Atrás quedó una primera idea bucólica de
recuperar la ermita de San Roque en lo alto rodeado de campas, para empezar con
la construcción de un depósito de agua en lo alto, mediante voladuras de
ruidosos explosivos, que originó una montaña de piedras a sus espaldas y que
acabaría siendo un fracaso, siguiendo con la construcción de nuevas calles
circundantes como fueron las de Bailen y Axular en los años 60, o un nuevo
centro escolar al comienzo de los 70 tras el depósito de aguas, bautizado con
el nombre de Virgen de la Guía.
Hay que recordar que en
los años 60 y 70 del desarrollismo, el crecimiento de la población dio un gran
salto. La Villa que no llegaba a 22.000 habitantes en 1960, pasó a 45.000 en
1970 y más de 57.000 en 1978. Como consecuencia de ello a principios de esa década se empezaron a construir dos nuevos edificios
docentes en las zonas traseras de juego, junto a las edificaciones de la calle
Axular y en los terrenos de la tejavana el colegio de párvulos, al que
bautizaron con el nombre de Pilar Careaga y que al de pocos años se integró en
el centro Zubeldia.
El cambio hubiera sido total si se
hubiera llevado a cabo el deseo del director, en 1976, de proceder al derribo
del edificio que contaba con el visto bueno de la inspección de educación.
lunes, 31 de marzo de 2025
domingo, 30 de marzo de 2025
EL AYUNTAMIENTO ANTIGUO
sábado, 29 de marzo de 2025
LOS SALTOS DESDE EL PUENTE COLGANTE
Leemos en la prensa que el Puente
de Portugalete, se convertirá en un atractivo trampolín a partir del domingo
día 28, con su nueva oferta de “goming”. Parece ser que es un deporte similar
al “puenting” pero realizando el salto en vertical.
Aunque ya lo presentamos hace casi
exactamente un año en este blog, hoy recurrimos al borrador del próximo libro
de la Colección El mareómetro, sobre las dos primeras décadas de Portugalete en
el siglo pasado, para recordar que ya hace un siglo el lanzarse desde lo alto
del puente era un espectáculo festivo:
Aprovechando la época festiva con
gran afluencia de veraneantes fueron varios los personajes que pasaron por la
Villa ofreciendo sus correspondientes espectáculos.
Así, según nos lo recuerda una
postal editada en 1912 por Antonio Tebar, que se ofreció al Ayuntamiento,
comprometiéndose a “descender desde el Puente Vizcaya a la ría, colgado
de un cable que irá colocado de forma oblicua desde dicho puente a una boya
situada en la ría”.
Su actuación los días 21 y 25 de
julio tuvo tanto éxito que se repitió en el mes siguiente. El ferrocarril de
Bilbao-Portugalete tuvo que reforzar su servicio ante la afluencia de gente que
venía a presenciar el espectáculo.
El Liberal con el dibujo que
recogemos escribió lo siguiente:“…Eran pocos más de las cinco de la tarde.
Estaba en traje de baño, se situó entre dos banderas en el centro del
transbordador y saludó al público. A continuación, comprobó el artilugio que
había dispuesto para realizar el espectáculo, se trataba de un pequeño carrete
unido a un alambre con forma plana, muy inclinado, que llevaba una
anilla de caucho, a la cual se sujetó con los dientes, este alambre iba desde
el puente a una boya colocada en la ría. Sujetó el alambre del carrete entre
los dientes, salvó su cuerpo sobre la barandilla del puente, y poniendo los
brazos en cruz se dejó deslizar por el cable. La primera parte del cable la
recorrió vertiginosamente, soltó el asidero de los dientes al llegar a ocho
metros del agua, zambulléndose en la ría. El experimento duro tan solo diez
segundos. Los de la lancha le recogieron envolviéndole en una manta. Desde
donde le trasladaron al Hotel de Portugalete, a una habitación en la que le
esperaba la comisión de festejos…”
Al año siguiente se volvió a
repetir el festejo, según un acuerdo firmado entre el alcalde interino Joaquin
Inza con las Hermanas Navarrete, que igualmente se comprometían a descender por
un cable que irá colocado en forma oblicua hasta “una gabarra aboyada en la
ría”. Su actuación tendría lugar los días 14 y 21 de setiembre de 1913.